Ajuste y conflicto en una histórica textil porteña: despidos, sueldos fraccionados y temor por el futuro de la producción nacional

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La industria textil volvió a encender una señal de alerta en la Ciudad de Buenos Aires tras el estallido de un conflicto laboral en la planta de Parque Chas de la histórica marca de lencería y ropa interior Cocot Dufour. Trabajadores denunciaron el despido de al menos 140 operarios en los últimos dos meses, el pago fragmentado de salarios, aguinaldos y vacaciones, y un proceso de ajuste que, aseguran, pone en riesgo la continuidad de la producción nacional.

La protesta se realizó frente a la fábrica y estuvo acompañada por un operativo policial destinado a evitar cortes de calle. Según relataron los empleados, la empresa comenzó a abonar los sueldos en cuotas, argumentando problemas financieros, a pesar de que la planta continúa funcionando las 24 horas, con líneas de producción activas.

Salarios fraccionados y precarización laboral

Los operarios indicaron que perciben ingresos cercanos a los $700.000 mensuales por jornadas de nueve horas, pero denunciaron que desde hace más de un año los pagos se realizan de manera irregular. Además, señalaron que aún se adeudan bonos y remuneraciones correspondientes a fin de año, lo que agrava la situación económica de cientos de familias.

“Las cuentas no esperan y en marzo tenemos gastos escolares. Nos dicen que no hay plata, pero seguimos produciendo”, expresaron durante la manifestación, reflejando el malestar creciente dentro de la planta.

Importaciones y retiros voluntarios

La empresa controlante, Eseka S.A., produce y distribuye medias, ropa interior y prendas de dormir para hombres, mujeres y niños. Abastece a hipermercados, mayoristas, más de 70 locales propios y lencerías multimarca en todo el país.

Uno de los puntos más sensibles del reclamo es la supuesta sustitución de producción local por insumos importados, principalmente desde China, como parte de una estrategia para reducir costos. Los trabajadores también denunciaron la presión para aceptar retiros voluntarios, lo que profundizaría la reducción del plantel, hoy estimado en unos 500 empleados.

Un problema que atraviesa a todo el sector

El conflicto en Cocot Dufour no aparece como un caso aislado. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en septiembre pasado los sectores textil, de la confección, cuero y calzado contabilizaban 105.000 empleos formales, y desde diciembre de 2023 la pérdida acumulada supera los 16.000 puestos de trabajo.

A esto se suma un informe reciente de la Cámara de la Indumentaria (CIAI), que reveló que las ventas cayeron un 9,4% en el último bimestre de 2025 y que el sector acumula casi dos años consecutivos de retracción. Actualmente, siete de cada diez empresas registran caídas, con la disminución de la demanda y el aumento de costos como principales obstáculos.

Una crisis que expone tensiones estructurales

Despidos, salarios en cuotas e importaciones crecientes conforman un combo que mantiene en vilo a los trabajadores de Parque Chas y vuelve a poner en debate el futuro de la industria textil argentina. Mientras los empleados reclaman certezas, estabilidad y respeto por sus derechos, el conflicto refleja una problemática más amplia: la dificultad de sostener el empleo y la producción local en un contexto de consumo deprimido y fuerte presión sobre los costos.

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