Inflación: la canasta pendiente reaviva el debate sobre cómo se mide el IPC en Argentina

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La inflación de marzo, que el Instituto Nacional de Estadística y Censos ubicó en 3,4%, volvió a poner en discusión la metodología de medición en Argentina. Detrás del dato oficial, crece el cuestionamiento por la postergación en la actualización de la canasta de consumo, un cambio que, según estimaciones privadas, podría haber arrojado un índice más alto.

El dato acumuló 9,4% en el primer trimestre y 32,6% interanual, y fue calificado como “malo” por el propio presidente Javier Milei, en un contexto de alta sensibilidad social frente a la evolución de los precios.

Una canasta desactualizada en el centro de la polémica

El eje del debate radica en que el IPC continúa utilizando ponderaciones basadas en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004/05, pese a que existe una versión más reciente correspondiente a 2017/18.

La diferencia no es menor: la canasta actualizada otorga mayor peso a rubros como educación, transporte y servicios públicos, que en los últimos meses registraron subas significativas.

De acuerdo con estimaciones de consultoras privadas, si se hubiera aplicado esta nueva estructura, la inflación de marzo habría sido mayor. La firma Equilibra la ubicó en 3,65%, mientras que el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) la estimó en torno al 3,5%.

Demoras, cambios y señales políticas

La actualización metodológica del IPC estaba prevista, pero fue postergada por el Gobierno en febrero. La decisión tuvo impacto político: derivó en la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo.

Desde entonces, no se ha precisado una fecha para implementar el cambio, lo que alimenta las críticas sobre la transparencia y oportunidad de las estadísticas oficiales.

Qué impulsó la inflación de marzo

El informe del INDEC mostró que los rubros con mayores aumentos fueron:

  • Educación (12,1%), por el inicio del ciclo lectivo.
  • Transporte (4,1%), en un contexto de suba de costos.
  • Vivienda, agua, luz y gas (3,7%), reflejando la recomposición tarifaria.

El Gobierno atribuyó estos incrementos a factores transitorios, como el calendario escolar, el aumento en el precio de la carne y tensiones internacionales que impactaron en los costos logísticos.

Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que a partir de abril se observaría una “desaceleración muy importante” en la inflación.

Más que una discusión técnica

El debate sobre la medición del IPC trasciende lo metodológico. La elección de la canasta y sus ponderaciones influye directamente en la lectura pública de la inflación y en la credibilidad de los datos oficiales.

En un escenario donde los precios impactan de forma directa en el poder adquisitivo, la demora en actualizar la metodología abre interrogantes sobre la verdadera magnitud del aumento del costo de vida que enfrentan los hogares.

Así, la discusión no solo gira en torno a cuánto suben los precios, sino también a cómo se mide esa suba y qué tan fielmente refleja la realidad cotidiana de los consumidores.

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