La Defensoría del Pueblo porteña lanza operativos nocturnos para asistir a personas en situación de calle en pleno invierno

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El organismo comenzó los recorridos el lunes 29 de junio en la Comuna 13 y los extenderá de forma sostenida a otras comunas. El contexto es alarmante: más de 5.000 personas fueron relevadas sin techo en noviembre de 2025, más del doble que en 2021.


La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha operativos nocturnos periódicos para asistir a quienes enfrentan el invierno en las calles y plazas porteñas. El organismo desplegó equipos técnicos y profesionales que recorrerán distintas comunas con el objetivo de relevar a la población en situación de calle y reforzar los dispositivos estatales y comunitarios de contención inmediata.

El primer recorrido se realizó el lunes 29 de junio en la Comuna 13, dando inicio a una intervención que, según subrayó la Defensoría, tendrá continuidad sostenida y no se limitará a una respuesta de emergencia estacional. La institución busca garantizar canales institucionales de escucha, acompañamiento y articulación con la red de refugios y paradores de la Ciudad.

Las cifras que explican la urgencia

Los números no admiten postergación. Según el último relevamiento oficial, la Ciudad registró más de 5.000 personas sin techo en noviembre de 2025, frente a las 2.573 contabilizadas en 2021. Ese crecimiento sostenido durante cuatro años convierte al fenómeno en una problemática estructural que las bajas temperaturas del invierno vuelven a colocar en el centro del debate público.

Un perfil que ya no es el de siempre

Un informe reciente elaborado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral (DHI), titulado «Situación de Calle en Argentina en 2026» y redactado por Daniela Valiente y Agustín Alessio, advierte que la situación de calle dejó de circunscribirse a perfiles específicos para convertirse en una crisis de inclusión social y habitacional que alcanza a segmentos de población cada vez más amplios.

Si bien el patrón predominante sigue siendo el de varones adultos de entre 20 y 40 años con vínculos familiares fracturados, los referentes territoriales consultados describen una diversificación acelerada: aparecen con mayor frecuencia adultos mayores jubilados sin ingresos, mujeres víctimas de violencia de género, familias desalojadas sin acceso a empleos que les permitan costear una vivienda, y adolescentes expulsados de sus entornos familiares.

«Cada vez más personas llegan a la calle por razones económicas relativamente simples: pérdida de empleo, imposibilidad de sostener un alquiler o ruptura de estrategias familiares de supervivencia», afirmó Alessio, arquitecto becario del CONICET e integrante del equipo de Infraestructura y Vivienda de la Fundación.

La crisis habitacional como trasfondo

El informe sitúa esa tendencia en un contexto de creciente «inquilinización» de la población: cerca del 21% de los hogares alquila, y se expanden formas precarias de acceso al hábitat —conventillos, hoteles pensión, casas tomadas— con hacinamiento grave e inseguridad en la tenencia. Según datos del Centro para la Integración SocioUrbana (CISUR) citados en el documento, uno de cada dos hogares presenta algún tipo de problema habitacional, con un 14,19% que registra déficit compuesto, tanto cuantitativo como cualitativo.

El consumo problemático aparece como un factor transversal en prácticamente todas las respuestas relevadas: el 54% de las personas encuestadas declaró consumir sustancias psicoactivas, y dentro de ese grupo, el 45,3% indicó que el consumo aumentó desde que se encuentra en la calle. Los referentes advierten, no obstante, que en muchos casos el consumo no es la causa inicial de la situación de calle sino una consecuencia de ella.

La respuesta de la Ciudad

La ex funcionaria y analista María Migliore señaló que la Ciudad amplió la capacidad de atención en los centros de inclusión social durante los últimos años y destacó que el programa «Buenos Aires Presente» funciona de manera ininterrumpida desde 2016. La medición oficial distingue dos variables: las personas que permanecen en la vía pública y quienes se alojan en centros de inclusión social. La Defensoría, con sus operativos nocturnos, apunta a reforzar esa red y a garantizar que quienes no lleguen a los refugios tengan al menos un canal institucional de contacto en las noches más frías del año.

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