Salud: entre una red de atención consolidada y las demoras que persisten

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Balvanera cuenta con una de las redes de salud pública más densas de la Ciudad, con un hospital general de agudos, un centro de salud mental y varios centros médicos barriales que atienden a diario a miles de vecinos. Sin embargo, la atención en el barrio no está exenta de las tensiones que atraviesa todo el sistema sanitario porteño: demoras para conseguir turnos y un contexto de recortes presupuestarios que preocupa tanto a trabajadores de la salud como a organizaciones especializadas en el seguimiento de las cuentas públicas.

El Ramos Mejía, el hospital de referencia del barrio

El Hospital General de Agudos José María Ramos Mejía, ubicado en General Urquiza 609, es el establecimiento de mayor envergadura del barrio y funciona como centro de referencia para buena parte de la Comuna 3. Con atención las 24 horas los 365 días del año, ofrece especialidades que van desde clínica médica y cardiología hasta cirugía, ginecología, pediatría y traumatología, además de un reconocido servicio de atención en VIH-sida. Su historia se remonta a 1868, cuando comenzó a funcionar como lugar de atención durante una epidemia de cólera, y en 1883 fue formalmente inaugurado bajo el nombre de Hospital San Roque.

Conseguir un turno programado en el Ramos Mejía, no obstante, suele requerir paciencia: según reportan distintos relevamientos, algunas especialidades pueden demandar entre 15 y 45 días de espera, y la vía telefónica —el mecanismo más utilizado históricamente para solicitar citas— suele presentar largas demoras en la comunicación. El sistema de turnos online, disponible en algunos hospitales porteños, no siempre estuvo habilitado para todas las especialidades del establecimiento, lo que empujó a buena parte de los vecinos a recurrir a la línea 147 del Gobierno de la Ciudad o a BOTI, el WhatsApp oficial, como vías alternativas para gestionar sus citas.

El CeSAC N°11, la puerta de entrada del barrio

Para consultas de rutina y seguimiento de enfermedades crónicas, Balvanera cuenta con el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) N°11, en Agüero 940. El centro ofrece un espectro amplio de especialidades: clínica médica, medicina general, pediatría, ginecología, obstetricia, odontología, psicología, psicopedagogía, fonoaudiología, nutrición, trabajo social, kinesiología, enfermería y farmacia. Según se informó desde el propio centro, su equipo mantiene además una trayectoria de trabajo con la comunidad travesti y trans, un antecedente que lo distingue dentro de la red porteña de atención primaria.

Los CeSAC funcionan como la puerta de entrada al sistema de salud público de la Ciudad: de acuerdo con datos oficiales, el 85% de las consultas puede resolverse en uno de estos centros, lo que en teoría permite descomprimir la demanda sobre los hospitales generales como el Ramos Mejía. A ese circuito se suman en el barrio el Centro de Salud Mental N°3, en Córdoba 3120, y los Centros Médicos Barriales N°21 y N°29, en Anchorena 656 y Saavedra 205 respectivamente, ambos dependientes del área programática del propio Ramos Mejía.

Un contexto de recortes que preocupa al sistema

La atención cotidiana en los centros de salud de Balvanera se desarrolla, sin embargo, en un contexto presupuestario adverso. Según un análisis del Observatorio Económico de la Ciudad del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el presupuesto porteño para 2026 contempla recortes reales en el Ministerio de Salud que afectan a distintos hospitales de la Ciudad, con bajas de entre el 5% y el 7% en establecimientos como el Argerich, el Durand y el Fernández, y ajustes similares en los hospitales de salud mental, donde el Borda perderá un 3,5% y el Moyano cerca de un 10%.

Ese escenario se combina, además, con el recorte de fondos nacionales hacia el sistema sanitario: según datos difundidos por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), las transferencias corrientes de la Nación a provincias y municipios en la función Salud cayeron 98,8% interanual en términos reales durante abril de este año, una dinámica que, según advirtieron gremios del sector, viene repitiéndose desde comienzos de 2026 y que termina trasladando mayores responsabilidades a las jurisdicciones locales sin el acompañamiento de fondos equivalentes.

Un sistema que resiste, con demandas pendientes

En ese marco, la red de salud de Balvanera —con el Ramos Mejía como hospital de cabecera y el CeSAC N°11 como puerta de entrada barrial— continúa sosteniendo la atención cotidiana de miles de vecinos, aunque no logra sustraerse a las tensiones que atraviesan al conjunto del sistema sanitario porteño: demoras para turnos programados, líneas telefónicas saturadas y un contexto de ajuste presupuestario que, según advierten organizaciones de trabajadores de la salud, condiciona la capacidad de respuesta de los centros de atención primaria justo en un momento en que la demanda sobre el sistema público sigue en aumento.

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