El pollo desplazó a la carne vacuna y se convirtió en la proteína más elegida por los argentinos
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Con casi 50 kilos por habitante al año, el consumo de pollo superó por primera vez al de carne vacuna en 2025. El cambio responde al precio, la eficiencia productiva y transformaciones más amplias en la dieta nacional.
Por primera vez en la historia, el pollo desplazó a la carne vacuna como la proteína más elegida por los hogares argentinos. Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el consumo de pollo alcanzó en 2025 los 49,4 kilos por habitante al año, consolidando un giro en los hábitos alimentarios que venía madurando desde hace varios años y que terminó de definirse en el contexto de deterioro del poder adquisitivo.
Los números del cambio
La carne vacuna se movió en un rango similar —49,92 kilos por habitante según la Secretaría de Agricultura y 50,1 kilos en junio de 2025 según CICCRA—, pero con una tendencia de desaceleración y fuerte volatilidad. El pollo, en cambio, mostró un crecimiento sostenido que lo llevó a la cima del podio proteico local.
Por qué ganó el pollo: precio, practicidad y eficiencia
La explicación no pasa únicamente por el bolsillo. El director ejecutivo de CEPA, Carlos Sinesi, planteó que el avance del pollo responde a una transformación más amplia del sector: mejoras genéticas, mayor productividad, expansión exportadora y una oferta cada vez más adaptada al consumo cotidiano. A eso se suma que el pollo ganó terreno por su practicidad, su versatilidad en la cocina y su capacidad para sostener una demanda masiva sin depender tanto de los vaivenes del poder adquisitivo, a diferencia de la carne vacuna, cuyo precio es mucho más sensible a la coyuntura económica.
Un sector que también mira al mundo
El avícola atraviesa además una etapa de expansión exportadora. Sinesi destacó que la cadena se recuperó después de los brotes de influenza aviar y que el esquema de zonificación sanitaria permitió sostener la actividad aun cuando se cerraron mercados puntuales, entre ellos China y la Unión Europea. Esa estructura es clave para una industria que exporta a más de 70 destinos y que busca equilibrar el crecimiento del mercado interno con una agenda cada vez más internacional.
Un cambio más amplio en la dieta nacional
El avance del pollo refleja una transformación más profunda en la mesa argentina. El cerdo también sigue en ascenso, sumando volumen a una canasta de proteínas que ya no gira exclusivamente alrededor de la carne vacuna —históricamente central en la alimentación del país—. En ese escenario, el pollo dejó de ser una alternativa complementaria para convertirse en la opción principal de los consumidores argentinos, un cambio cultural que difícilmente se revierta aun cuando el poder adquisitivo mejore.
