Después de años de abandono, el Parque Uriburu vuelve a ser un espacio verde para los vecinos de Parque Patricios
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Luego de más de una década de reclamos vecinales y años de abandono, el Parque Uriburu, ubicado en el barrio porteño de Parque Patricios (Comuna 4), fue finalmente renovado y reabierto al público. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que concluyeron las obras de puesta en valor del predio, que durante largo tiempo funcionó como obrador y depósito estatal, limitando su uso como espacio público.
La reapertura marca un punto de inflexión para una zona históricamente postergada en materia de infraestructura verde. Vecinos y vecinas de Parque Patricios venían señalando desde hace años el deterioro del parque, la falta de mantenimiento y la ocupación de grandes sectores por estructuras temporarias que se volvieron permanentes con el paso del tiempo.
Un parque recuperado tras más de 10 años de ocupación
Desde el Ejecutivo porteño destacaron que la intervención permitió recuperar 32.000 metros cuadrados de espacio público, de los cuales 10.000 m² habían estado ocupados durante más de diez años. Según indicaron fuentes oficiales, esa superficie había sido utilizada como obrador del propio Gobierno de la Ciudad y como depósito de chatarra y materiales, lo que generó múltiples quejas por parte de los habitantes del barrio.
“Recuperamos un parque que estuvo más de 7 años abandonado. Hoy vuelve a estar abierto, en condiciones, y pensado para el disfrute de las familias”, señalaron desde el GCBA al anunciar la finalización de los trabajos.
Más verde, más equipamiento y mejor iluminación
El proyecto de renovación incluyó una ampliación significativa de la superficie verde, con un incremento del 50% de áreas parquizadas respecto de la situación previa. En total, se incorporaron 12.000 plantas, entre especies arbóreas, arbustos y vegetación de menor porte, con un diseño paisajístico orientado a mejorar la calidad ambiental y el confort urbano.
Además, se construyeron 4.685 m² de nueva caminería, que ordenan la circulación interna y permiten recorridos accesibles dentro del parque. A eso se sumó un sistema de riego moderno, clave para el mantenimiento del nuevo paisaje verde, y la instalación de luminarias LED, que mejoran la iluminación nocturna y refuerzan la percepción de seguridad.
Juegos, deporte y espacios de encuentro
Uno de los puntos centrales de la obra fue la renovación integral del patio de juegos infantiles, una demanda histórica de las familias del barrio. El nuevo sector cuenta con equipamiento actualizado, superficies seguras y sectores diferenciados por edades.
También se incorporó un espacio de calistenia, pensado para jóvenes y adultos que practican actividad física al aire libre, junto con nuevo mobiliario urbano, bancos, cestos y áreas de descanso. De esta manera, el parque vuelve a funcionar como un lugar de encuentro comunitario, recreación y esparcimiento.
Las palabras de las autoridades porteñas
El jefe de Gabinete de la Ciudad, Gabriel Sánchez Zinny, destacó el alcance de la obra y el impacto urbano del proyecto:
“Un parque que vuelve a la Ciudad. Recuperamos 32.000 m² de espacio público, incluidos 10.000 m² que estuvieron ocupados durante más de 10 años. El proyecto suma 50% de nueva superficie verde, 12.000 plantas, 4.685 m² de caminería, un patio de juegos renovado, un espacio de calistenia, nuevo mobiliario urbano, luminarias LED y un sistema de riego, transformando un predio abandonado en un parque activo y seguro”.
En la misma línea, el jefe de Gobierno Jorge Macri fue especialmente crítico del estado en el que se encontraba el parque durante años anteriores y apuntó directamente al uso que se le dio al predio:
“Durante más de 7 años el Parque Uriburu estuvo abandonado y fue usado como un obrador y un depósito a cielo abierto de chatarra del Gobierno de la Ciudad. Los vecinos lo saben bien. Hicimos las obras y las mejoras. Corregimos la desidia de años y hoy las familias vuelven a disfrutar de un parque lindo y seguro que nunca debió ser abandonado”.
Un reclamo vecinal que finalmente tuvo respuesta
Para quienes viven en Parque Patricios, la reapertura del parque no es solo una obra más, sino la respuesta a años de movilización, pedidos y reclamos ante distintas gestiones. La ocupación prolongada del espacio había generado malestar, pérdida de superficie verde y una sensación de abandono que contrastaba con el crecimiento del barrio en otros aspectos, especialmente tras su transformación en Distrito Tecnológico.
Organizaciones barriales y vecinos autoconvocados habían advertido que el Parque Uriburu era uno de los pocos pulmones verdes de la zona y que su deterioro impactaba directamente en la calidad de vida del barrio, en especial de niñas, niños y personas mayores.
Espacio público, seguridad y calidad urbana
Desde el Gobierno porteño subrayaron que la recuperación del parque se inscribe dentro de una política más amplia de puesta en valor del espacio público, con foco en barrios del sur de la Ciudad. La incorporación de iluminación LED, la apertura visual del predio y el ordenamiento del espacio apuntan, además, a mejorar las condiciones de seguridad, tanto de día como de noche.
La expectativa oficial es que el parque vuelva a ser utilizado de manera intensiva por la comunidad y que su renovación contribuya a reforzar la identidad barrial de Parque Patricios, históricamente ligado a la vida comunitaria y al uso del espacio público.
Un cierre simbólico para una historia de abandono
La renovación del Parque Uriburu cierra una etapa marcada por el abandono y la ocupación irregular del espacio y abre otra, basada en el disfrute colectivo, el verde urbano y el derecho de los vecinos a contar con espacios públicos de calidad. Para muchos habitantes del barrio, la reapertura no solo representa una mejora estética, sino también una reparación simbólica después de años de sentir que su parque había sido relegado a un segundo plano.
Con juegos, verde recuperado y un parque nuevamente abierto, el desafío hacia adelante será sostener el mantenimiento y garantizar que el Parque Uriburu no vuelva a quedar, nunca más, fuera del uso de la comunidad.
