Licitan el cambio de potencia en la Línea B para la llegada de nuevas formaciones y una modernización integral del servicio
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Subterráneos de Buenos Aires S.E. (SBASE) avanzó con un paso clave en el proceso de renovación de la Línea B de subtes (Leandro N. Alem – Juan Manuel de Rosas) al lanzar una licitación pública para la migración del sistema de tracción, que pasará de 600 voltios en corriente continua (Vcc) a 1500 Vcc. La medida resulta indispensable para poder incorporar las nuevas formaciones 0 kilómetro que ya fueron adquiridas y que comenzarán a llegar a la red en los próximos años.
El llamado a licitación quedó formalizado a través de la Resolución de Directorio N° 119/SBASE/25, donde se detallan los objetivos técnicos y operativos de la obra, que forma parte de uno de los proyectos más ambiciosos de modernización del subte porteño en décadas, particularmente en la línea que concentra el mayor volumen de pasajeros del sistema.
Un cambio estructural para acompañar trenes de nueva generación
Según se explica en los considerandos de la resolución, la migración del sistema de tracción es necesaria para alimentar la motorización de las nuevas formaciones adquiridas por SBASE, actualmente en proceso de fabricación. La incorporación de esos trenes está prevista de manera progresiva entre 2026 y 2028, con el objetivo de reemplazar la totalidad de las formaciones que hoy circulan en la Línea B.
La empresa subrayó que el cambio de potencia no es una simple adecuación técnica, sino una transformación estructural del sistema eléctrico, indispensable para soportar trenes más modernos, eficientes y con mayores prestaciones. En ese sentido, remarcaron que la inversión “significará un avance importante para la mejora sustancial de la velocidad de marcha y la frecuencia del servicio”, con impacto directo en la experiencia de viaje.
Mayor velocidad, más frecuencia y mejor servicio al usuario
Desde SBASE destacaron que la migración a 1500 Vcc permitirá optimizar el desempeño de las formaciones, reduciendo tiempos de aceleración y desaceleración, y facilitando una operación más estable y eficiente. Esto se traducirá en menores intervalos entre trenes, mayor regularidad y una mejora general en la confiabilidad del servicio.
“La mejora tecnológica redundará en un impacto positivo en los usuarios y revalorizará la importancia de este medio de transporte fundamental en una ciudad de la magnitud de Buenos Aires”, señalaron desde la empresa estatal. En una línea como la B, que transporta alrededor de 180 mil pasajeros diarios, cualquier mejora en frecuencia y velocidad tiene un efecto inmediato y tangible en la vida cotidiana de los usuarios.
Una inversión millonaria y un proyecto de alta complejidad técnica
El presupuesto oficial de la licitación asciende a $14.480.110.096,37, a lo que se suman USD 8.900.464,93 y € 16.349.429,67, cifras que reflejan la magnitud y complejidad del proyecto. Los montos están calculados a valores de junio de 2025 e incluyen impuestos.
La apertura de sobres con las ofertas se realizará el 29 de diciembre de 2025, hasta las 12.30 horas, en las oficinas de SBASE ubicadas en Agüero 48, en la Ciudad de Buenos Aires. A partir de allí, se evaluarán las propuestas técnicas y económicas para avanzar con la adjudicación.
La Línea B como eje del plan de modernización del subte
Desde la compañía remarcaron que esta obra se inscribe en un plan integral de modernización de la red de subterráneos, aunque en este caso el foco está claramente puesto en la Línea B, que presenta desafíos particulares por la heterogeneidad de su material rodante y la antigüedad de buena parte de sus instalaciones.
“Esta inversión en tecnología se suma a otros proyectos destinados al plan de modernización de la red, orientado en este caso a la Línea B, que requiere mejoras que la convertirán en la más avanzada del sistema”, señalaron desde SBASE. La estandarización de la tensión eléctrica y del material rodante busca dejar atrás décadas de parches y soluciones transitorias.
Nuevos trenes chinos y el recambio total de la flota
El cambio de potencia está íntimamente ligado a la renovación completa de los trenes de la Línea B, anunciada por el Gobierno porteño en julio de este año. En ese momento, SBASE informó que se adjudicó la licitación para la compra de 174 coches 0 kilómetro, con aire acondicionado, a la empresa CRRC Changchun Railway Vehicles Co. Ltd.
La operación representó una inversión de 301.592.592,20 millones de dólares y se imponía como la opción más favorable desde el punto de vista técnico y económico frente a otras ofertas. Según el cronograma oficial, la primera formación entrará en servicio durante el primer trimestre de 2027.
Adiós a los Mitsubishi y a los CAF 6000
Con la llegada de los nuevos trenes, la Línea B dejará atrás dos tipos de formaciones históricas. Por un lado, los coches Mitsubishi, que tienen un promedio de 60 años de antigüedad y se encuentran entre los más veteranos en circulación en el transporte urbano de la región. Por otro, los CAF 6000, incorporados en años recientes pero con más de 20 años de uso previo en el Metro de Madrid y que, desde su llegada, generaron múltiples cuestionamientos técnicos y operativos.
La estandarización del material rodante permitirá agilizar los procesos de mantenimiento, mejorar la disponibilidad de trenes y reducir fallas, una de las principales quejas de los usuarios de la línea.
Más confort, seguridad y tecnología a bordo
Los nuevos coches contarán con aire acondicionado, cámaras de seguridad, sistemas de información al pasajero tanto visuales como auditivos, iluminación LED antivandálica y asientos longitudinales, pensados para mayor capacidad en horas pico. Además, estarán preparados para funcionar con sistemas de señales modernos, similares a los ya instalados en las líneas D y H, que ofrecen mejores condiciones de seguridad operativa.
La migración del sistema de tracción a 1500 Vcc es un requisito esencial para que todas esas mejoras puedan desplegarse plenamente y para que la Línea B deje de ser una excepción dentro del esquema eléctrico del subte porteño.
Un cambio esperado y de largo plazo
Si bien los plazos son extensos y los beneficios no serán inmediatos, desde el Gobierno porteño consideran que la licitación marca un punto de inflexión para la Línea B. El cambio de potencia, junto con la incorporación de trenes nuevos, apunta a resolver problemas estructurales acumulados durante décadas y a sentar las bases de un servicio más rápido, confiable y confortable.
Con esta licitación, la Ciudad avanza en una obra silenciosa para el usuario, pero determinante para el futuro del subte: modernizar la infraestructura eléctrica para que el sistema pueda crecer, renovarse y responder a las demandas de una metrópolis en constante movimiento.
