Puerto Madero: polémica por una loma de burro sin señalizar que puso en riesgo a automovilistas
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La colocación de una loma de burro sin la debida señalización en una de las avenidas más transitadas de Puerto Madero generó preocupación, enojo y situaciones de riesgo vial entre automovilistas y vecinos del barrio. El episodio volvió a poner en debate la planificación de las intervenciones urbanas y el cumplimiento de las normas básicas de seguridad vial en la Ciudad de Buenos Aires.
Una obra sin carteles ni demarcación
El problema se registró sobre la avenida Juana Manso, donde el Gobierno porteño instaló un reductor de velocidad que no cuenta con cartelería preventiva ni demarcación horizontal, como pintura reflectante o bandas de advertencia. La ausencia total de señalización provocó que numerosos vehículos circulen sin advertir el obstáculo, generando frenadas bruscas, golpes en la suspensión y maniobras peligrosas.
Vecinos y conductores comenzaron a registrar la situación con sus teléfonos celulares y difundieron los videos en redes sociales. En las imágenes se observa un flujo constante de autos que atraviesan la avenida a velocidad normal y se encuentran de manera repentina con la loma de burro, sin margen para reducir la marcha de forma segura.
Videos virales y denuncia pública
El episodio tomó mayor visibilidad luego de que el sitio especializado Autoblog Argentina recopilara y difundiera los registros, exponiendo la falta de previsión en la intervención urbana. La publicación se viralizó rápidamente y desató una ola de críticas hacia el Gobierno de la Ciudad por implementar una medida de control de velocidad sin cumplir con los estándares mínimos de seguridad vial.
Conductores habituales de la zona señalaron que la avenida Juana Manso es una arteria amplia y muy utilizada, tanto por vecinos como por turistas y trabajadores que circulan diariamente por Puerto Madero. En ese contexto, la presencia de un obstáculo no advertido incrementa el riesgo de accidentes, daños materiales y lesiones, tanto para quienes manejan como para peatones y ciclistas.
Riesgos y normativa vigente
La normativa de tránsito establece que cualquier reductor de velocidad debe estar claramente señalizado mediante carteles verticales, pintura visible y, en muchos casos, iluminación adecuada, especialmente en zonas de alto tránsito. La omisión de estas medidas básicas no solo contradice las buenas prácticas de seguridad vial, sino que puede derivar en responsabilidades administrativas y legales en caso de siniestros.
Especialistas en movilidad urbana advierten que los reductores de velocidad son herramientas válidas para calmar el tránsito, pero deben formar parte de un esquema integral de señalización y planificación, evitando soluciones improvisadas que terminan generando más problemas que beneficios.
Reclamo vecinal y pedido de corrección inmediata
Ante la difusión del caso, vecinos de Puerto Madero reclamaron una intervención urgente del GCBA para señalizar correctamente la loma de burro o, en su defecto, retirarla hasta que se garantice una instalación segura. También pidieron mayor control y supervisión en este tipo de obras, para evitar que errores básicos pongan en riesgo la seguridad vial.
El episodio reaviva una discusión recurrente en la Ciudad: la distancia entre las decisiones de gestión y su impacto real en la vida cotidiana, especialmente cuando se trata de medidas que afectan la circulación y la seguridad de miles de personas.
