Preocupación en la Ciudad de Buenos Aires por el aumento de la desocupación y la subocupación
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Las nuevas cifras del segundo trimestre del año, publicadas por la Dirección de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires, reflejan un panorama preocupante para el mercado laboral de la capital. Los indicadores muestran un aumento en la desocupación, que se ubicó en el 7,3% de la población económicamente activa (PEA), en comparación con el 6,8% del mismo período en 2023. Este incremento, aunque aparentemente moderado, prende las alarmas, especialmente en el contexto de una caída general de la actividad económica.
Aumento de la subocupación y deterioro del empleo asalariado
Uno de los datos más significativos es el fuerte crecimiento de la subocupación horaria, que alcanzó el 10,9%, el valor más alto registrado en los últimos tres años. La subocupación horaria se refiere a aquellas personas que trabajan menos horas de las que desearían y buscan activamente aumentar su jornada laboral. Además, más de la mitad de la población subocupada (50,6%) corresponde a subocupados demandantes, es decir, aquellos que activamente buscan más horas de trabajo. Este porcentaje es 8,8 puntos mayor que el del mismo trimestre de 2023, lo que sugiere una presión creciente sobre el mercado laboral.
Otro dato relevante es la caída del empleo asalariado, que representa el 71,3% de la población ocupada, la cifra más baja desde 2014. Este fenómeno se da en paralelo con el aumento de las personas que trabajan por cuenta propia, que ahora constituyen el 24,7% de los ocupados. Este desplazamiento hacia el autoempleo puede estar vinculado a la falta de ofertas laborales en el sector formal, lo que empuja a muchos a buscar alternativas en el trabajo independiente.
Diferencias de género y reducción de la población económicamente activa
La Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI) también reveló una reducción en el volumen de la PEA, que cayó un 1,9% en términos interanuales. Sin embargo, esta disminución no afectó por igual a hombres y mujeres. Mientras que la PEA masculina se mantuvo relativamente estable, con una ligera reducción del 0,5%, la PEA femenina sufrió una caída del 4,3%. Este retroceso refleja las dificultades que enfrentan las mujeres para mantenerse en el mercado laboral, posiblemente debido a factores como la desigual distribución de las tareas de cuidado o la mayor precarización de los trabajos en los que suelen participar.
Un escenario complejo para la gestión porteña
El aumento de la desocupación, el incremento de la subocupación y la caída del empleo asalariado dibujan un escenario desafiante para la Ciudad de Buenos Aires. La tasa bruta de empleo, que mide el porcentaje de la población ocupada sobre el total de la población, se ubicó en 51,4%, lo que representa una disminución de 1,3 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Aunque estas cifras aún están por debajo de los picos de crisis vividos en el pasado, marcan una tendencia preocupante en un contexto económico que sigue mostrando signos de estancamiento.
El gobierno porteño se enfrenta a la necesidad de abordar estos problemas mediante políticas públicas que fomenten la creación de empleo formal, mejoren las condiciones laborales y apoyen a los sectores más vulnerables, particularmente a las mujeres. Las cifras del mercado laboral, más allá de los porcentajes, revelan una creciente dificultad para encontrar empleos estables y de calidad en la capital del país, lo que tendrá implicancias en la estructura económica y social de la ciudad en el mediano y largo plazo.
En resumen, la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un periodo de tensiones económicas que repercuten directamente en su mercado de trabajo. La gestión de la desocupación y la subocupación, junto con la necesidad de revitalizar el empleo asalariado, se presentan como los principales desafíos para las autoridades en los próximos meses.
