Arzobispo de Buenos Aires sobre León XIV: “Es un hombre de Francisco que comparte su mirada de la realidad”
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El nuevo Papa fue definido por el arzobispo de Buenos Aires como un continuador del legado de Francisco. El mensaje de paz, el compromiso con América Latina y la sensibilidad frente a los conflictos globales, en el centro de las primeras definiciones.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, expresó este jueves su respaldo y admiración por el nuevo pontífice, León XIV, quien fue elegido recientemente para suceder al Papa Francisco. “Es un hombre de Francisco, alguien que comparte su misma mirada de la realidad”, afirmó el prelado argentino al referirse al estadounidense Robert Prevost, el cardenal con raíces pastorales en América Latina que ahora asume la conducción de la Iglesia Católica.
García Cuerva remarcó el significado simbólico y político de esta elección para la región: “Él lo puso al frente de uno de los dicasterios más importantes”, en alusión al Dicasterio para los Obispos, organismo clave dentro de la estructura vaticana que el papa emérito Francisco confió a Prevost. A su vez, León XIV también se desempeñó como presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, lo que —según García Cuerva— “refuerza su conexión con la región y su sensibilidad pastoral”.
Una continuidad del mensaje de paz
Uno de los aspectos más destacados por García Cuerva fue el contenido del primer mensaje público del nuevo pontífice, pronunciado desde el balcón de la Basílica de San Pedro, ante una multitud congregada en la plaza vaticana. “Habló de la paz, una de las preocupaciones más fuertes de los últimos años del papa Francisco”, indicó el arzobispo.
Según el prelado, el acento puesto por León XIV en la paz no es un gesto aislado, sino una expresión de continuidad y fidelidad con las prioridades del pontificado anterior, que tuvo como eje reiterado el rechazo a las guerras, la denuncia de la industria armamentista y el llamado a una fraternidad global. “Al papa Francisco le dolía el alma pensar en la guerra y este Papa empezó hablando de la paz”, enfatizó García Cuerva.
Un Papa con raíces latinoamericanas
Aunque nacido en Estados Unidos, León XIV posee un extenso recorrido pastoral en América Latina, particularmente en Perú, donde vivió durante años como misionero agustino y luego como obispo de Chiclayo. Este dato no pasó inadvertido para la Iglesia argentina ni para los sectores que, dentro del catolicismo, apuestan por una mirada comprometida con las periferias, el sur global y las urgencias sociales de la región.
Para García Cuerva, esta elección “refleja que el camino trazado por Francisco no ha sido interrumpido, sino asumido por alguien que lo vivió desde cerca”. En efecto, su cercanía con las comunidades empobrecidas, su compromiso con una pastoral de cercanía y su experiencia en contextos de vulnerabilidad son vistos como señales claras de una continuidad teológica, social y espiritual.
El peso de la herencia de Francisco
La figura de Jorge Bergoglio como Papa Francisco marcó un antes y un después en la historia reciente de la Iglesia. Su renuncia —por motivos de salud— abrió un nuevo capítulo que, lejos de representar una ruptura, parece estar signado por una continuidad estratégica. La elección de León XIV, en este contexto, es interpretada por referentes del clero latinoamericano como un intento de preservar los valores centrales del pontificado anterior: cercanía con los pobres, reforma de la curia, ecumenismo activo y protagonismo del sur global.
“Entiendo que es un hombre que compartía la mirada de la realidad que tenía el papa Francisco”, reiteró García Cuerva, aludiendo a esa sintonía que se gestó no solo desde las coincidencias doctrinales, sino también a partir del trabajo conjunto en espacios de decisión clave dentro del Vaticano.
Una Iglesia que mira al sur
En sus declaraciones, el arzobispo de Buenos Aires también pareció anticipar el tono que adoptará el nuevo papado: compromiso con la paz, cercanía con los pueblos latinoamericanos y una Iglesia que no se repliega sobre sí misma. En ese sentido, destacó que la elección de Prevost, pese a su nacionalidad estadounidense, es un signo de que la mirada latinoamericana sigue teniendo un rol protagónico en Roma.
La Iglesia argentina, que fue durante más de una década el epicentro simbólico del catolicismo global, ahora observa con atención el nuevo rumbo que tomará el Vaticano. No obstante, las palabras de García Cuerva parecen transmitir serenidad y esperanza: “Este Papa está en plena sintonía con el espíritu de Francisco. Y eso es una buena noticia para todos”.
