Macri admite que Santoro podría imponerse en las elecciones porteñas
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El expresidente responsabilizó a la fragmentación de la derecha por un eventual triunfo del candidato de Es Ahora Buenos Aires. A pesar de los pronósticos, en el PRO insisten en que la contienda sigue abierta.
A menos de diez días de las elecciones legislativas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el expresidente Mauricio Macri sorprendió al admitir públicamente que Leandro Santoro, candidato de Es Ahora Buenos Aires, podría convertirse en el postulante más votado el próximo 18 de mayo. En un análisis crítico sobre la actualidad política porteña, Macri lamentó la “división” de los espacios de derecha, a los que acusó de haber debilitado las chances de imponerse en los comicios.
“La falta de acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza generó un escenario que favorece a Santoro”, sostuvo el también exjefe de Gobierno de la Ciudad. La frase dejó al descubierto no solo el malestar en el interior del espacio opositor, sino también la dificultad para articular una oferta electoral competitiva frente al avance del peronismo porteño unificado.
La interna de la derecha, un obstáculo clave
Para Macri, el principal error estratégico fue la dispersión del voto entre varias listas que compiten por el electorado de centroderecha, lo que impide concentrar el apoyo necesario para superar al frente opositor liderado por Santoro. En ese marco, señaló que La Libertad Avanza —el espacio del presidente Javier Milei— intenta absorber la base tradicional del PRO, mientras que la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta por Volvamos Buenos Aires complejiza aún más el panorama.
“No se supo construir una candidatura única que represente a todo el espectro liberal y republicano de la Ciudad”, deslizó el expresidente, dejando entrever reproches tanto a su propio partido como al sector libertario. El diagnóstico, sin embargo, no implica una rendición: en el PRO aún hay quienes creen que la elección está abierta y puede definirse por un margen estrecho.
Santoro, fortalecido por la unidad
En contraste con el panorama opositor, Leandro Santoro llega a la recta final de la campaña con el respaldo de un frente unificado y sin fisuras, lo que le permitió consolidarse como el principal favorito en la carrera legislativa. Desde Es Ahora Buenos Aires destacan que su fuerza representa un “proyecto con coherencia política, presencia territorial y vocación de gobierno”.
La proyección de un posible triunfo de Santoro no se basa únicamente en los pronósticos de sus rivales: encuestas internas y sondeos independientes lo posicionan a la cabeza de las preferencias, especialmente entre el electorado joven, sectores de clase media y votantes desencantados con la gestión del PRO en la ciudad.
Reacciones en el PRO: entre la autocrítica y la confianza
Las declaraciones de Macri generaron ruido dentro del PRO, donde todavía se busca evitar una derrota que podría tener impacto nacional. Una de las voces que salió a responder fue la de Silvia Lospennato, diputada nacional y primera candidata a legisladora por el partido, quien replicó con optimismo: “Yo me tengo fe”.
La afirmación de Lospennato intenta contrarrestar el efecto negativo de los dichos de Macri, en un contexto donde el PRO se juega parte de su capital político en uno de sus distritos más emblemáticos. La Ciudad de Buenos Aires ha sido históricamente un bastión de la fuerza fundada por el exmandatario, y perder centralidad en la Legislatura podría erosionar su influencia de cara al futuro.
Una elección con lectura nacional
Más allá de lo que ocurra el 18 de mayo, la elección porteña se ha transformado en un termómetro político nacional, tanto por la figura de Santoro como por la disputa entre el PRO y los libertarios por el control de la agenda opositora. La atomización de las derechas y la consolidación de un frente peronista competitivo en el distrito ponen sobre la mesa interrogantes sobre el rumbo político en la era post-Macri.
En ese sentido, la elección podría marcar no solo un cambio en la correlación de fuerzas en la Legislatura porteña, sino también un reordenamiento del mapa político nacional, con implicancias directas en el escenario de 2025.
