La situación de las escuelas porteñas cada vez pero
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La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires ha presentado un informe crítico sobre el estado del sistema de mantenimiento de las escuelas en la capital (Plan SIGMA). Este informe revela una serie de deficiencias en el mantenimiento de los edificios escolares y una sucesión de problemas en cada uno de ellos. Se han identificado tareas pendientes que figuran como completadas en los registros, pero la realidad en el terreno demuestra que no se han realizado o se han realizado de manera deficiente.
El auditor general, Lisandro Teszkiewicz, ha destacado la gravedad de la situación al señalar ejemplos como el del Lenguas Vivas «Juan Ramón Fernández», donde elementos fundamentales de seguridad, como alarmas, barras de puertas de emergencia y detectores de humo, no funcionan correctamente. Además, se ha observado la tendencia a reemplazar materiales originales por otros de calidad inferior, como en el caso de las cortinas de enrollar.
El informe también evidencia la ausencia de control sobre el mantenimiento de los edificios, con empresas contratadas que incumplen sus responsabilidades y luego facturan trabajos adicionales como «trabajos de obra de mantenimiento menor». Además, la falta de planos originales de varios edificios dificulta el seguimiento de las condiciones en que fueron recibidos por las empresas concesionarias.
Se señala también la falta de designación de un responsable ante la Agencia Gubernamental de Control para atender temas relacionados con el mantenimiento edilicio en las escuelas, así como la falta de inspecciones por parte de la AGC en el año auditado. Esta falta de control ha llevado a situaciones preocupantes, como el rechazo del 13% de los ascensores y el 27% de las instalaciones contra incendios por falta de mantenimiento.
El informe resalta las dificultades para acceder al sistema informático por parte de las autoridades y el incumplimiento de las empresas en el registro mensual de servicios básicos, lo que dificulta la identificación de necesidades y la garantía de servicios adecuados en los edificios escolares.
En palabras de Teszkiewicz, esta situación refleja la precariedad administrativa, el deficiente control sobre las empresas contratadas y el deterioro de las condiciones de los edificios escolares. Desde hace 16 años, según Teszkiewicz, parece que el objetivo no es mejorar la situación edilicia, sino hacer negocios con los edificios escolares, a pesar de los recursos disponibles en la Ciudad.
