El Gobierno de Javier Milei tiene frenada la expropiación del edificio donde funcionó Cromañón
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El proceso de expropiación del edificio del ex boliche República de Cromañón, destinado a convertirse en un espacio de memoria, se encuentra paralizado desde la asunción del presidente Javier Milei. A pesar de que las agrupaciones de familiares y sobrevivientes habían logrado la reglamentación de la ley de expropiación antes del cambio de gobierno, desde entonces no ha habido avances, sumando frustración a una lucha que se extiende ya por casi dos décadas.
La última esperanza surgió a principios de diciembre del año pasado, cuando el gobierno de Alberto Fernández firmó la reglamentación necesaria para iniciar el proceso de expropiación. Sin embargo, desde la asunción de Milei, las comunicaciones con los organismos estatales involucrados no han producido resultados. Silvia Bignami, integrante del Movimiento Cromañón, expresó a Página 12: «Son ellos los que deberían citarnos, pero a pesar de eso fuimos nosotres quienes hemos intentado todos los carriles de diálogo para pedir que activen el proceso y poder reunirnos. Así y todo, este año no tuvimos ninguna novedad».
Las notas pidiendo audiencias han sido enviadas a la Secretaría de Derechos Humanos, al Ministerio de Justicia, al Tribunal de Tasaciones y a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), pero las respuestas han sido meramente formales o inexistentes. El Tribunal de Tasaciones, único organismo que dio algún tipo de respuesta, informó que no pudo avanzar debido a la falta de colaboración de la AABE para ingresar al edificio.
María Luján Rossi, sobreviviente de la masacre, criticó duramente la inacción del Estado: «El Estado es el que está fuera de la ley. Es terrible porque Cromañón fue producto de la negligencia de quienes tenían que controlar y hacer cumplir la ley, y veinte años después el Estado nos sigue llevando a este tipo de situaciones». La falta de intervención sobre el inmueble no solo refleja una indiferencia hacia las víctimas y sus familias, sino que también podría estar favoreciendo intereses inmobiliarios al permitir el deterioro del edificio.
El edificio de Cromañón, que ha estado cerrado desde la tragedia del 30 de diciembre de 2004, regresó en 2018 a manos de Rafael Levy, condenado por su responsabilidad en el incendio. La tasación del inmueble es crucial, no solo para determinar su valor, sino para evaluar su estado estructural, lo cual es desconocido tras dos décadas de abandono.
Aunque el año pasado se logró la declaración del conjunto inmobiliario de Balvanera, que incluye al boliche, como Monumento Histórico Nacional, este reconocimiento no ha resultado en medidas concretas de protección. Las familias y sobrevivientes son quienes se encargan del mantenimiento del santuario erigido en la calle Bartolomé Mitre, frente a la Estación Once, demostrando una vez más la desidia estatal.
Paralelamente, las organizaciones deben luchar por la renovación de la ley de reparación integral en la Ciudad de Buenos Aires, cuya vigencia expira en diciembre. Esta ley, que brinda asistencia económica y en salud mental a los sobrevivientes y familias, ha sido objeto de recortes. «No tenemos ni siquiera un referente con quien comunicarnos», lamentó Fabiana Puebla, quien además denunció la reducción del vademécum de medicamentos accesibles.
El caso de Andrea Amarante, sobreviviente de Cromañón que no estaba incluida en el padrón de reparación y que fue víctima de un reciente lesbicidio, resalta la urgencia de ampliar y asegurar la cobertura de esta ley. La falta de inclusión de muchos sobrevivientes en el padrón sigue siendo un problema crítico.
A veinte años de la tragedia, la lucha de los familiares y sobrevivientes de Cromañón sigue siendo un testimonio de resistencia ante la negligencia estatal. «Nosotres estamos tratando de cumplir las leyes y hay un Estado que no las está cumpliendo», concluyó Rossi. Mientras el Estado siga fallando en sus responsabilidades, las heridas de Cromañón continuarán abiertas, exigiendo justicia y memoria para las víctimas y sus familias.
