El 10% más rico gana 15 veces más que el más pobre y el Gini alcanza su peor nivel reciente
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El informe del INDEC sobre distribución del ingreso muestra que el quintil superior concentra el 33,5% de la masa total mientras el inferior apenas captura el 1,8%. La brecha de género se amplió al 29,1% y la pobreza urbana proyectada para el primer trimestre ronda el 30,7%.
La polarización socioeconómica en Argentina se profundizó durante los primeros meses del año. Según el último reporte sobre distribución del ingreso del INDEC, el segmento de mayores recursos concentró el 33,5% de la masa total de ingresos, mientras que el sector más postergado apenas capturó el 1,8%. La traducción es directa: los ciudadanos ubicados en el escalón más alto perciben mensualmente quince veces más que quienes integran la base de la estructura social.
La brecha creció respecto al trimestre anterior
Si bien esa distancia replica la diferencia registrada en el mismo período del año anterior, representa un desmejoramiento respecto al cierre del último trimestre, cuando la relación se ubicaba en trece veces. El fenómeno se explica en parte por la expansión de las rentas financieras y otros ingresos no vinculados al empleo formal, que ganaron terreno dentro del financiamiento de los estratos superiores: pasaron del 17,1% al 20,3% del total general.
El Gini en su peor nivel reciente
El retroceso distributivo quedó formalizado en el Coeficiente de Gini, que escaló hasta 0,442, superando tanto el 0,435 del primer trimestre del año pasado como el 0,431 del tercer trimestre de ese ciclo. En la escala internacional de este indicador —donde el cero representa la equidad absoluta y el uno la exclusión total—, el dato consolida una tendencia de deterioro sostenido.
La brecha de género se amplió al 29,1%
El retroceso distributivo tiene además una marca de género. La diferencia de remuneraciones individuales promedio entre hombres y mujeres se amplió hasta el 29,1%, profundizando la disparidad preexistente y ubicando a las mujeres en una posición aún más desventajosa dentro de un mercado laboral que ya muestra señales generalizadas de deterioro.
Salarios y empleo informal: el piso que no sube
En el mercado laboral, la devaluación del poder adquisitivo se expresa con claridad en el umbral medio de los ingresos. La mitad de la población con empleo —formal o informal— percibe menos de 900.000 pesos mensuales, cifra que contrasta drásticamente con el promedio del décimo decil familiar, que supera los 6,7 millones. El universo de asalariados sin aportes jubilatorios ya alcanza el 37,9% y sus retribuciones se ubican un 47% por debajo de las que perciben los trabajadores registrados.
La pobreza urbana proyectada: 30,7%
Los indicadores distributivos tienen una consecuencia directa sobre las condiciones de vida. Economistas de la Universidad Torcuato Di Tella proyectaron que el índice de pobreza urbana para el primer trimestre se ubicaría en torno al 30,7%. Desde el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) confirmaron esa tendencia al observar un incremento cercano a los cuatro puntos porcentuales en comparación con los valores medidos a mediados del año pasado.
Sin cambio de tendencia a la vista
Las proyecciones para los próximos meses no contemplan una reversión inmediata. Las consultoras económicas señalan que el recorte de partidas de asistencia social como herramienta de equilibrio fiscal, combinado con el uso de las pautas salariales para contener la inflación, dificultará la recuperación de los ingresos reales. Con un esquema productivo que muestra dinámicas de crecimiento marcadamente dispares entre sectores, los especialistas advierten que los indicadores distributivos mantendrán su inercia actual, consolidando un panorama de alta fragmentación social.
