Dos joyas arquitectónicas en peligro: el incierto destino de la Casa Anda y la casa de renta de Carlos Bianchi

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Casa Anda / El Mirador del Ahorcado. Art Noveau en Buenos Aires. Edificio de Vivienda y Comercio obra del Arq Virginio Colombo, año 1922 en el Barrio de San Cristobal. 31.07.2024 Foto Maxi Failla

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En el corazón de Buenos Aires, dos edificaciones que representan un valioso patrimonio histórico y arquitectónico enfrentan un futuro incierto. Se trata de la Casa Anda, obra del renombrado arquitecto Virginio Colombo, y la casa de renta de Carlos Bianchi, escultor de la Casa Rosada. Ambas, ubicadas en los barrios de San Cristóbal y Constitución, respectivamente, están en riesgo de desaparecer, sumergidas en el abandono y la presión inmobiliaria que las acecha.

La Casa Anda: Historia y abandono

La Casa Anda, ubicada en la avenida Entre Ríos 1081, fue construida en 1913 por encargo de Leandro Anda, propietario de la conocida marca Calzados Anda. El proyecto fue confiado al arquitecto milanés Virginio Colombo, una figura destacada del Art Nouveau en Buenos Aires, con más de cincuenta obras bajo su nombre en la ciudad. Esta edificación de tres plantas, originalmente concebida como local comercial y residencia, se erige como un testimonio de la elegancia y el esplendor de principios del siglo XX.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la casa ha quedado envuelta en un velo de deterioro y misterio. Conocida en el barrio como la «casa del ahorcado» debido a una leyenda trágica de la década del ’20, hoy sus paredes lucen desmoronadas, los vitrales rotos y la vegetación crece entre las columnas y balcones, mientras el sol apenas logra filtrarse entre los edificios que la rodean. Esta situación ha despertado la alarma entre los vecinos y organizaciones locales, que temen por su demolición.

La Casa Anda está catalogada con «nivel de protección cautelar» según el Código Urbanístico de la Ciudad de Buenos Aires, lo que en teoría la protege de intervenciones que puedan alterar su estructura original. No obstante, un proyecto presentado por la diputada María del Pilar Ramírez, de La Libertad Avanza, busca descatalogarla para posibilitar su demolición, argumentando un supuesto riesgo de derrumbe. Esta iniciativa ha generado controversia y ha movilizado a los vecinos, quienes proponen la restauración del edificio para darle un uso cultural y comunitario.

La casa de renta de Carlos Bianchi: Una joya con cerámicas belgas

A sólo ocho cuadras de distancia, en el barrio de Constitución, otra joya arquitectónica enfrenta un destino similar. Se trata de la casa de renta de Carlos Bianchi, ubicada en Solís 1800, una edificación que destaca por su fachada decorada con cerámicas esmaltadas belgas, representando las cuatro estaciones, una obra inspirada en los diseños del célebre artista checo Alfons Mucha.

Carlos Bianchi, conocido por su contribución al conjunto escultórico «Las Artes y el Trabajo» que adorna la fachada este de la Casa Rosada, construyó esta casa a principios del siglo XX, donde también estableció su taller. A diferencia de la Casa Anda, el deterioro en esta edificación no es tan avanzado, lo que permitiría una restauración menos compleja. Sin embargo, el cartel que anuncia un próximo proyecto inmobiliario en el lugar deja pocas esperanzas sobre su preservación.

En julio de este año, las familias que habitaban la casa fueron desalojadas, y desde entonces las ventanas han sido tapiadas, marcando el inicio de lo que parece ser un inevitable proceso de transformación que borrará una parte esencial de la historia arquitectónica del barrio.

La lucha por preservar la memoria colectiva

La posible pérdida de estos dos edificios históricos ha generado una ola de preocupación entre los vecinos, expertos en patrimonio y organizaciones defensoras de la identidad cultural de la ciudad. La Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal y el Observatorio del Derecho a la Ciudad han sido algunas de las voces que se alzaron en defensa de estos inmuebles, instando a las autoridades a reconsiderar los proyectos de demolición y explorar alternativas que permitan su preservación.

La destrucción de estas edificaciones no solo implicaría la desaparición de un valioso legado arquitectónico, sino también un golpe a la memoria colectiva de los barrios que los albergan. Mientras los desarrollos inmobiliarios avanzan a pasos agigantados en Buenos Aires, la lucha por preservar estas joyas patrimoniales continúa, con la esperanza de que su historia no quede relegada al olvido, sino que se transforme en un puente entre el pasado y el futuro de la ciudad.

El futuro de la Casa Anda y la casa de renta de Carlos Bianchi sigue siendo incierto, pero la movilización comunitaria podría ser clave para definir su destino. Lo que está en juego es mucho más que dos edificios; es la conservación de la identidad y el patrimonio cultural que han definido a Buenos Aires a lo largo de más de un siglo.

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