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       El 13 de agosto de 2023 será recordado por el «zarpazo libertario». Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) eran, a priori,  una incógnita que ya ha sido despejada y los resultados han dejado mucha tela para cortar. Empecemos. 


       El gran ganador de la jornada electoral fue, sin lugar a dudas, Javier Milei. Con sus 30 puntos resultó ser el candidato más votado sorprendiendo tanto a propios como extraños. ¿Cómo hay que leer la victoria libertaria? Lo más sencillo sería atacar a sus votantes por elegir a una persona “inestable” cuyas declaraciones y propuestas rozan el fascismo y ponen en peligro la alicaída democracia que tenemos. Ahora bien, el voto al líder de La Libertad Avanza (LLA) tiene mucha lógica y hasta es racional. Comprensión de contexto: buena parte de la población vio cómo las dos grandes coaliciones políticas (los ex Cambiemos y Frente de Todos) les empeoraron las condiciones de vida en los últimos 8 años. Ojo, esto no quiere decir que ambos frentes “son lo mismo” sino que uno de cada tres argentinos canalizó su bronca hacia la “casta” (clase o dirigencia) política en forma positiva. Esta vez no hubo fetas de salames en las boletas como en el 2001. El fiambre está caro como casi todo con una inflación arriba del 100%.


      Por otro lado, Juntos por el Cambio (JxC) pasó de probarse la banda presidencial por las elecciones del 2021 a un escenario que lo pone en igualdad de condiciones que al «dado por muerto» oficialismo. ¿Por qué sucedió esto? Las internas desgastaron a la alianza que «contó la plata antes de tenerla». Finalmente, la ex ministra de seguridad de la nación de Macri se impuso a Rodriguez Larreta, el gran perdedor de las PASO. Con un total de casi 17 puntos, Bullrich deberá apostar a sumar los 11 puntos del jefe de gobierno si aspira a llegar a un balotaje. Para colmo, el perfil alt-right de la ex ministra de Trabajo de la Alianza se superpone con el de Milei: ambos cosechan votos del mismo electorado. Veremos si su discurso empieza a moderarse. 


       Mientras que Unión por la Patria (UxP) salió tercero como fuerza electoral, a un punto de JxC y poco menos de 3 de LLA. Se dio la elección de 3 tercios que pronosticó Cristina Kirchner. Si bien el 27% a nivel país es el más bajo para el peronismo desde el retorno a la democracia, se mantiene competitivo de cara a las generales de octubre. En una coyuntura de crisis económica y social muy importante, no es un logro para menospreciar. Casi un milagro.


   De esta manera, Argentina se inserta en las tendencias globales de neo o pos fascismo con candidatos como Bullrich y Milei con considerables posibilidades de llegar a la Casa Rosada en diciembre. No es casual: la crisis civilizatoria que tanto la pandemia como la guerra profundizaron es el caldo de cultivo de las derechas radicales que a través del odio y el rencor movilizan a la población. Eso del amor vence al odio dejémoslo para las películas de Harry Potter.


    ¿Qué debemos hacer desde el campo nacional y popular para evitar un gobierno con características fascistas? Primero que nada, que los votos de Grabois vayan automáticamente para Massa. En segundo lugar, con Bullrich y Milei es más fácil contrastar y polarizar en búsqueda de los votos del centro. Como dice el manual de los penales: patear fuerte y al medio. En tercera instancia, no solo deberá hacerse campaña discursivamente a partir de la confrontación democracia vs fascismo o derecha vs derechos (un revival de la campaña del miedo del 2015) sino, fundamentalmente, desde lo material, es decir, con medidas que mejoren las condiciones de vida de los sectores más postergados de nuestra sociedad: sumas fijas, bonos, congelamiento de precios, etc. Es por abajo, Sergio. 


   Desde el 14 de agosto ha comenzado otra campaña. Ya quedan menos candidatos y solo dos de los que representan a un tercio llegarán a un balotaje ya que todo parece indicar que no habrá un triunfo en primera vuelta. Si bien todas las luces se las lleva el economista libertario, en términos numéricos las 3 fuerzas (UxP, JxC y LLA) están muy parejas. Hagan sus apuestas que puede pasar cualquier cosa.


 Habrá que ver cuánto de quienes no fueron a votar en las primarias lo harán en las generales. La participación fue baja: 69%, aunque en en el mismo rango que las elecciones provinciales acontecidas en este año.


     En fin, la democracia atraviesa su “crisis de los 40”. En Latinoamérica vemos gobiernos como el de Nayib Bukele en El Salvador que, en su lucha contra las maras, pasa por encima de la división de poderes, las leyes, los derechos humanos y toda la institucionalidad que implica un Estado de derecho. La aprobación de su presidencia ronda el 90%. ¿A qué quiero llegar con esto? A que hay una recesión democrática por una baja en el apoyo a esa forma de gobierno, la indiferencia hacia el tipo de régimen y el aumento del autoritarismo -en especial en algunas juventudes- con los casos conocidos de Trump y Bolsonaro, entre otros.  Por lo tanto, para que esto no suceda en nuestro país tenemos que defender la democracia pero, a la vez, ésta debe mejorarle la vida a la población. En pocas palabras: necesitamos más peronismo para volver a enamorar a nuestro pueblo en clave de un futuro cercano mejor.

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