Conflicto en el Hospital Garrahan: protestas, divisiones y reclamos salariales
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Residentes y familias protagonizaron una «noche de velas» en el Obelisco, mientras los profesionales preparan una asamblea clave
El conflicto en el Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan sumó este lunes un nuevo capítulo con una protesta simbólica en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Residentes del centro de salud, acompañados por familiares de pacientes, realizaron una «noche de velas» al pie del Obelisco, en reclamo por mejoras salariales y condiciones de trabajo. La movilización se dio en respuesta a un anuncio del Ministerio de Salud de la Nación que, lejos de apaciguar los reclamos, generó nuevas tensiones internas.
Una propuesta limitada y sin diálogo formal
El domingo, el Ministerio de Salud nacional comunicó a través de redes sociales un aumento para el sector de residentes, a partir del 1 de julio, que incluiría un bono compensatorio que elevaría los ingresos a $1.300.000 mensuales. Sin embargo, la medida no fue oficializada por canales formales ni discutida en reunión alguna, según denunciaron desde la Asamblea de Residentes del Garrahan.
“No recibimos ningún aumento, ni propuestas concretas ni reuniones formales con el Ministerio de Salud. Seguimos esperando respuestas”, indicaron en un comunicado previo al acto del lunes. Por eso, la protesta simbólica en el Obelisco no se suspendió, y sirvió como escenario para visibilizar el malestar ante lo que consideran una promesa unilateral e incompleta.
«Eternamente agradecidos», señalaron los organizadores a las familias presentes durante la jornada, que se desarrolló en un ambiente pacífico pero cargado de tensión frente a la falta de respuestas concretas.
Advertencias por divisiones internas
La medida del Gobierno generó también malestar entre otros sectores del hospital, que no fueron alcanzados por el anuncio del aumento. Desde la Asociación de Profesionales y Técnicos del Garrahan (APyT) advirtieron que la maniobra busca “dividir a los trabajadores” y desarticular la unidad de reclamos que vienen sosteniendo desde hace semanas.
“El Garrahan ya es causa nacional. Dictaron conciliación, pero no llamaron a audiencia. Nos difaman y nos quieren dividir”, denunciaron desde APyT en la convocatoria a la asamblea general de este martes.
La reunión está prevista para las 13 horas en el auditorio del segundo piso del hospital, y se espera que allí se defina la continuidad o profundización de las medidas de fuerza, en función de la respuesta –o falta de ella– por parte de las autoridades nacionales.
Conciliación obligatoria sin audiencia
Otro de los puntos cuestionados por los trabajadores es que, pese a que se dictó la conciliación obligatoria, el Ministerio de Salud no convocó aún a ninguna audiencia formal de diálogo, lo cual contradice el espíritu del instrumento legal. La falta de canales institucionales para canalizar los reclamos es uno de los factores que agrava el conflicto.
La Asociación de Profesionales insiste en que el reclamo no se limita a una cuestión salarial, sino que involucra el sostenimiento integral del hospital y el reconocimiento al conjunto de trabajadores que lo integran: médicos, técnicos, administrativos, personal de enfermería y mantenimiento.
Una protesta que toma carácter nacional
El caso del Hospital Garrahan excede el marco sectorial y comienza a adquirir una dimensión política más amplia. La falta de respuestas oficiales, los anuncios fragmentarios y el intento de aislar a los sectores más movilizados han generado una fuerte reacción de solidaridad por parte de la comunidad hospitalaria y de familias usuarias del sistema público.
Desde diversos espacios gremiales y sociales se han expresado muestras de apoyo a las demandas del personal del Garrahan, mientras crecen las críticas al manejo unilateral del conflicto por parte del Ministerio de Salud.
La jornada de este martes será clave para el rumbo del conflicto. Los residentes deberán decidir si aceptan o rechazan la propuesta informal del Gobierno nacional, y los profesionales resolverán si avanzan con medidas más contundentes. En cualquier caso, la tensión en el hospital de referencia pediátrica más importante del país parece lejos de resolverse sin una instancia seria de negociación y una política integral que contemple a todo su personal.
