Cierre del Hospital Laura Bonaparte: trabajadores y pacientes en pie de lucha contra los recortes del Gobierno

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El sector de la salud vuelve a ser golpeado por los recortes del Gobierno de Javier Milei, y esta vez el impacto recae sobre el Hospital Nacional de Salud Mental «Lic. Laura Bonaparte». Ayer por la tarde, se conoció la decisión de cerrar la guardia del hospital, y ya se anticipa que el lunes o martes se emitirá un decreto que sellará el cierre definitivo de la institución. Este hospital, el único especializado en salud mental del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), atiende a miles de pacientes y emplea a 670 personas, quienes se encuentran en una situación de incertidumbre y protesta activa.

Un hospital clave en riesgo de desaparición

El Hospital Bonaparte, ubicado en el barrio de Parque Patricios, es un referente en la atención de salud mental en el país, y el anuncio de su cierre generó un inmediato rechazo por parte de trabajadores, pacientes y organizaciones sociales. A pocas horas de conocerse la disposición del Ministerio de Salud de la Nación, cientos de trabajadores se congregaron en las inmediaciones del hospital para protestar contra una medida que consideran «criminal». «Es muy duro, muy difícil, vamos a permanecer todo el fin de semana, es muy triste todo», señaló Hortencia, jefa de guardia del hospital, en declaraciones al canal C5N.

La preocupación principal es el futuro de los pacientes, muchos de los cuales dependen del tratamiento interdisciplinario y de la medicación que reciben en el hospital. Según Hortencia, los pacientes internados continuarán siendo atendidos, pero los pacientes ambulatorios, que constituyen una gran parte de la población atendida, se verán gravemente afectados. «Los pacientes ambulatorios se están quedando sin atención interdisciplinaria y sin la medicación para continuar con sus vidas. Es muy grave y preocupante», alertó la profesional.

El reclamo se intensifica

El fin de semana será decisivo para los trabajadores del hospital, quienes han decidido continuar su protesta en las puertas del hospital y no bajar los brazos ante lo que consideran una política de desmantelamiento de la salud pública. A esta movilización se han sumado profesionales de otras instituciones de salud, y se espera que la resistencia continúe creciendo. La supresión del único centro de salud mental de su tipo en el AMBA no solo afecta a los pacientes que dependen del mismo, sino también a una comunidad más amplia de trabajadores y usuarios de los servicios de salud mental en la región.

Reacciones políticas y sociales

El anuncio del cierre también despertó críticas de diversos sectores políticos. La legisladora del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-Unidad), Cele Fierro, se hizo presente en la protesta y expresó su indignación en redes sociales. «Milei y Lugones quieren llevarse puesta la salud pública, para profundizar el negocio de las privadas», escribió Fierro, en alusión a las políticas de ajuste que favorecen al sector privado en detrimento del sistema público de salud. Fierro también resaltó la importancia del Hospital Bonaparte, que contiene a miles de pacientes, incluyendo a cientos de niñas y niños. «Cerrarlo es criminal y sus trabajadores no lo van a permitir», subrayó.

Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y otros gremios del sector salud también se sumaron al repudio, señalando que la decisión de cerrar el hospital es parte de un plan más amplio para desfinanciar y privatizar servicios esenciales en detrimento de los sectores más vulnerables.

Un modelo de gestión cuestionado

El Gobierno de Javier Milei ha sido criticado en múltiples ocasiones por su enfoque en la reducción del gasto público a través de recortes en áreas sensibles como la salud y la educación. Esta política de ajuste ha generado un clima de creciente conflictividad social, y el cierre del Hospital Laura Bonaparte es visto por muchos como un ejemplo extremo de estas decisiones. Según el comunicado oficial, la baja ocupación y la supuesta ineficiencia en el uso de recursos justifican el cierre. Sin embargo, esta justificación ha sido rechazada tanto por los trabajadores como por organizaciones que advierten sobre el impacto social devastador que tendrá esta medida.

El futuro incierto de la salud mental en el país

El cierre del Hospital Bonaparte plantea una pregunta inquietante sobre el futuro de la atención de la salud mental en Argentina. En un contexto donde la demanda de servicios de salud mental ha aumentado considerablemente en los últimos años, el desmantelamiento de un centro especializado como el Bonaparte deja a miles de personas sin acceso a un derecho básico.

La resistencia continúa, y los trabajadores y pacientes del Hospital Laura Bonaparte han dejado claro que no abandonarán la lucha fácilmente. Durante el fin de semana, las movilizaciones seguirán, y la comunidad espera que el Gobierno revise su decisión y evite el cierre definitivo de una institución clave para la salud pública en Argentina.

Conclusión

El cierre del Hospital Laura Bonaparte no es solo una cuestión de números o eficiencia, sino un reflejo de las prioridades del Gobierno en materia de políticas públicas. Para los trabajadores, pacientes y organizaciones sociales, se trata de una batalla por preservar un servicio fundamental que atiende a los sectores más vulnerables de la sociedad. Mientras las protestas se intensifican y crece la resistencia al cierre, la salud mental de miles de personas sigue estando en juego.

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