Traspaso de Líneas de Colectivo a la Ciudad de Buenos Aires: Un Avance Hacia la Autonomía
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Este jueves, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) aprobó una resolución clave que ratifica el acta acuerdo entre el Gobierno porteño y el Estado nacional para transferir las competencias sobre las 31 líneas de colectivos que operan exclusivamente dentro del territorio capitalino. Este paso representa un avance significativo en la autonomía de la Ciudad, permitiéndole gestionar y regular de manera directa su sistema de transporte.
El acuerdo contempla la transferencia de la administración, regulación, control y fiscalización de estas líneas de transporte automotor de pasajeros. Así, el Gobierno de la Ciudad asume el control completo de los recorridos y tarifas, un cambio que promete no solo una gestión más eficiente, sino también una adecuación del servicio a las necesidades locales.
¿Qué Implica el Traspaso?
El acta, firmada el 3 de septiembre por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el candidato presidencial Javier Milei, marca un antes y un después en la gestión del transporte en CABA. Pablo Bereciartua, ministro de Infraestructura de la Ciudad, explicó que a partir del 1 de septiembre el Gobierno porteño asumirá la administración total de las líneas, incluidas las decisiones sobre tarifas y recorridos.
Este traspaso completo es la culminación de un proceso que comenzó en 2012, cuando se transfirieron los subtes y el premetro a la Ciudad, dejando pendiente la administración de los colectivos que operan exclusivamente en el ámbito porteño.
La Secretaría de Transporte de la Nación también emitió un comunicado en el que detalla que, con este acuerdo, Nación dejará de administrar y subsidiar las líneas dentro de CABA. La Ciudad asumirá el 100% de los costos, lo que representa un desafío fiscal importante: subsidiar dos tercios del costo del boleto para evitar incrementos en la tarifa. El impacto económico es evidente, ya que la Ciudad deberá reordenar sus prioridades presupuestarias para sostener estos subsidios.
Mantener el Sistema SUBE
Un punto crucial del acuerdo es la continuidad del programa Red SUBE, que ofrece descuentos del 50% y 75% en combinaciones de viajes dentro de las dos horas. La Ciudad de Buenos Aires se hará cargo de este beneficio para las líneas bajo su control, mientras que Nación mantendrá los descuentos en las líneas interjurisdiccionales, es decir, aquellas que conectan CABA con la Provincia de Buenos Aires.
Bereciartua resaltó la importancia de este esfuerzo: «Mantendremos las tarifas actuales por el momento, a pesar de que el 66% del costo del boleto será subsidiado por la Ciudad. Es un esfuerzo extraordinario que asumimos para cuidar el bolsillo de todos».
Un Desafío Administrativo y Técnico
El traspaso no es solo económico, sino también operativo. La Ciudad de Buenos Aires será responsable de supervisar el parque móvil de las empresas, garantizar la cobertura de los servicios nocturnos y mantener los estándares de calidad en la prestación del servicio. El acuerdo también establece una transición ordenada de al menos 30 días para que ambas jurisdicciones coordinen los aspectos técnicos y administrativos necesarios.
La Visión de Futuro
Con este traspaso, el Gobierno de la Ciudad asume la responsabilidad de un servicio esencial para millones de porteños. La capacidad de gestionar el transporte local de manera integral es vista como un avance hacia una mayor autonomía, aunque también implica desafíos significativos en términos financieros y operativos.
El compromiso tanto de Nación como de la Ciudad es claro: garantizar que el servicio no se vea afectado durante la transición y que los pasajeros continúen beneficiándose de las políticas de subsidios. Para los porteños, el impacto será visible en los próximos meses, cuando se evalúe cómo la Ciudad maneja la responsabilidad de administrar un servicio tan vital para su funcionamiento diario.
Este acuerdo marca un hito histórico en la relación entre Nación y Ciudad, dando por terminado un proceso de más de una década que buscaba ordenar el transporte público y sus subsidios. Ahora, la Ciudad de Buenos Aires tiene la oportunidad de demostrar que puede gestionar de manera eficiente y sostenible su sistema de transporte automotor, un desafío que no está exento de tensiones fiscales pero que, según las autoridades, es el camino correcto para mejorar la calidad de vida de los vecinos.
