Tensión máxima en la alianza porteña: Karina Milei veta una candidata de Macri y reabre la interna con el PRO

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La secretaria general de la Presidencia eliminó a Jimena de la Torre de la lista de diputados nacionales y consolida el control libertario sobre la boleta en la Ciudad.

A pocos días del cierre de listas para las elecciones legislativas del 26 de octubre, la alianza entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO en la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un nuevo capítulo de tensión. Karina Milei, hermana y principal estratega política del presidente Javier Milei, decidió vetar a Jimena de la Torre, abogada y actual integrante del Consejo de la Magistratura, propuesta por Mauricio Macri para ocupar el quinto lugar en la lista de diputados nacionales.

El movimiento se suma a una serie de gestos que, desde la óptica del macrismo, han significado una pérdida sistemática de protagonismo en el distrito que gobierna Jorge Macri. Primero, LLA impuso que el PRO quedara fuera del nombre y la marca electoral en la boleta porteña; luego, tiñó de violeta la papeleta oficial, borrando el tradicional amarillo del partido fundado por el expresidente. Ahora, directamente interviene en las candidaturas que habían sido acordadas.

La rendición sin foto

Tras la derrota en las elecciones locales desdobladas de mayo, en las que el PRO quedó en tercer lugar detrás del panperonismo y de los libertarios de Manuel Adorni, Macri aceptó un “contrato de adhesión” diseñado por Karina Milei. Ese acuerdo le otorgó a su partido apenas el quinto y sexto puesto en la lista de diputados nacionales, sin ningún lugar en la boleta para el Senado.
Incluso hubo un encuentro en Olivos entre Macri y Karina Milei para sellar el entendimiento, pero el expresidente se negó a que se difundiera una foto conjunta que evidenciara lo que en su entorno describen como una “cesión humillante” de autonomía política.

El veto y los antecedentes

Jimena de la Torre no es una figura cualquiera dentro del PRO. Fue subdirectora de la AFIP durante la gestión de Leandro Cuccioli, y está señalada por su presunta participación en la denominada “mesa judicial M”, acusada de montar operaciones contra empresarios y opositores al macrismo. En causas radicadas en el Juzgado Federal Nº 5, su nombre aparece asociado a denuncias por defraudación, cohecho pasivo y asociación ilícita.
Su exposición mediática creció luego de un cruce público con Marcelo Tinelli, quien denunció en 2019 que la AFIP perseguía a empresarios críticos del gobierno de Cambiemos. Más recientemente, fue una de las voces más firmes en rechazar la candidatura de Ariel Lijo a la Corte Suprema, propuesta por el propio Javier Milei, un antecedente que en la Casa Rosada no olvidan.

El reemplazo libertario

Con el veto consumado, la versión más fuerte es que Karina Milei impulse a Pilar Ramírez, legisladora porteña y una de las críticas más duras a la gestión de Jorge Macri, para encabezar la nómina de diputados nacionales. Podría estar acompañada por Diego Recalde, cineasta libertario, configurando una fórmula que obligaría al expresidente a hacer campaña junto a dirigentes que han cuestionado abiertamente al PRO en la Ciudad.
El cuadro se completa con otro gesto incómodo: la inclusión de Patricia Bullrich como candidata a senadora nacional, una decisión que en el entorno de Macri leen como una maniobra para tensar aún más los equilibrios internos.

Un pulso por el control

En la lectura de analistas políticos, el caso De la Torre es la confirmación de que La Libertad Avanza busca absorber al PRO como socio menor, utilizando la boleta común como herramienta para disciplinar y desplazar figuras incómodas. La estrategia de Karina Milei combina gestos simbólicos —color de la boleta, exclusión del nombre— con decisiones operativas sobre candidaturas clave.
Para Macri, cada concesión supone perder influencia en su bastión histórico y fortalecer a un socio que, en los hechos, actúa como competidor. El domingo, con el cierre definitivo de listas, se verá si el exmandatario acepta las condiciones impuestas o si intenta, aunque sea parcialmente, revertir el rumbo de una alianza que, a esta altura, parece más un sometimiento que un pacto entre pares.

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