Protestas de la comunidad educativa contra el cierre de grados en escuelas porteñas

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La decisión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de avanzar con el cierre de grados en escuelas primarias estatales desató una serie de protestas en distintos barrios porteños. Familias, docentes y estudiantes organizan abrazos simbólicos, semaforazos y asambleas para rechazar lo que califican como un “recorte encubierto” en la educación pública.

Una ola de protestas en distintos distritos

La primera señal de alerta la dio la Escuela Primaria Común N° 08 – Provincia de San Juan, ubicada en Apolinario Figueroa 1077, en el barrio de Villa Crespo. Allí, la comunidad escolar informó que este martes 9 de septiembre se realizará un semaforazo en San Martín y Apolinario Figueroa a las 17.30. Según la asociación docente Ademys, la medida se resolvió en asamblea junto a más de 20 instituciones afectadas.

En la convocatoria, los docentes y familias de la Escuela 8 expresaron su rechazo a los cierres en el primer ciclo y manifestaron su preocupación por la posible eliminación de la jornada simple: “No aceptaremos el cierre de grados ni la pérdida de cargos docentes en ninguno de los turnos”, sostuvieron en un documento que será elevado a las autoridades educativas porteñas.

Un caso similar ocurre en Colegiales, donde la cooperadora de la Escuela N° 13 D.E. 9 Raúl Scalabrini Ortiz, situada en Conde 223, anunció protestas para el miércoles 10 de septiembre. Allí, el Ministerio de Educación porteño dispuso el cierre de dos primeros grados, lo que provocó la inmediata reacción de la comunidad.

“Convocamos a las familias y docentes a participar de un abrazo a la escuela, a la salida de cada turno”, indicaron. La primera convocatoria está prevista para las 12.15 y la segunda para las 17.15.

Los argumentos de las familias

Las cooperadoras y sindicatos aseguran que el Gobierno busca reducir la matrícula en forma progresiva para unificarla en jornada completa o incluso avanzar hacia cierres definitivos de instituciones. En un comunicado, la Escuela 13 denunció que la medida se da en el marco de una “avanzada creciente sobre instituciones educativas de la Ciudad, reduciendo poco a poco las matrículas para desembocar en cierres”.

“Repudiamos la pérdida de puestos de trabajo y todo recorte a la educación pública que afecte la calidad y el acceso a una escuela gratuita y de calidad”, afirmaron.

Por su parte, en el barrio de Almagro, la Escuela 17 D.E.7 Francisco De Vitoria, ubicada en Julián Álvarez 240, convocó a un abrazo para el martes 16 de septiembre a las 16.30. Bajo la consigna “La Vitoria no se achica”, Ademys invitó a acompañar la movilización como parte de la lucha general contra el cierre de secciones.

Riesgo de superpoblación en las aulas

Uno de los puntos que más preocupa a las familias es la posible superpoblación de las aulas. Según datos de las comunidades educativas, en la actualidad el promedio de estudiantes por salón es de 20, tanto en las escuelas primarias como en los jardines aledaños.

De concretarse los cierres, los grados podrían pasar a tener 30 o más alumnos por aula, una situación que docentes consideran “inviable desde el punto de vista pedagógico”.

Además, señalan que muchas de las decisiones se toman sin información oficial sobre la matrícula futura, dado que las inscripciones para el ciclo lectivo 2026 aún no se abrieron y los relevamientos en salas de 5 años no se realizaron.

Reclamo en la Legislatura

La resistencia en las escuelas se complementa con iniciativas en el plano institucional. Legisladores de Unión por la Patria presentaron un pedido de informes para que el Ministerio de Educación porteño detalle la matrícula actual, las solicitudes de vacantes en los últimos cuatro ciclos lectivos, las proyecciones de inscripción y las razones pedagógicas o administrativas detrás del cierre de grados.

La oposición advierte que la falta de diálogo con la comunidad educativa y la ausencia de fundamentos sólidos alimentan el malestar. Además, remarcan que las decisiones se informan a los directivos cuando todavía no están los datos consolidados de inscripción, lo que genera más incertidumbre.

Un conflicto en expansión

Los sindicatos docentes afirman que el cierre de grados no es un hecho aislado, sino parte de una política más amplia de recorte en el sistema educativo porteño. Aseguran que, en los últimos años, se registraron cierres de secciones en distintos distritos, reducción de turnos en escuelas técnicas y eliminación de espacios como los profesorados.

Ante este escenario, tanto Ademys como UTE convocan a acciones conjuntas y asambleas interescuelas, mientras que las cooperadoras llaman a sumar a las familias de todos los barrios.

La comunidad educativa porteña advierte que se trata de un tema estructural que impacta en el derecho a la educación y en las condiciones de trabajo docente. Mientras tanto, la consigna que empieza a repetirse en abrazos, pancartas y semaforazos resume el espíritu de la resistencia: “Las escuelas no se cierran”.

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