Polémica por el traspaso de 31 líneas de colectivos a la Ciudad de Buenos Aires: ¿alianza política o ajuste territorial?
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En una reunión clave celebrada en la Casa Rosada, la Ciudad de Buenos Aires y el Gobierno nacional llegaron a un acuerdo para que el distrito capitalino asuma el control de 31 líneas de colectivos que operan exclusivamente en su territorio. Esta decisión ha generado intensos debates en la arena política, con la oposición porteña acusando a la administración de Jorge Macri y a Javier Milei de actuar con intereses partidarios y de atacar a la Provincia de Buenos Aires en un contexto de tensiones políticas.
El traspaso de estas líneas de colectivos se produce en medio de una compleja coyuntura de disputas por fondos entre la Ciudad y la Nación, y ha sido interpretado por muchos como un movimiento estratégico que busca fortalecer la posición de ambos mandatarios en sus respectivos territorios.
Críticas desde la oposición: «Acuerdos partidarios y un golpe a la Provincia»
Matías Barroetaveña, diputado de la Ciudad por Unión por la Patria, expresó su preocupación por las implicancias del acuerdo en materia de transporte y denunció posibles acuerdos ocultos entre el macrismo y La Libertad Avanza. «En términos políticos, hay una interna expuesta entre Macri y Milei. La vimos en el acto donde Macri pidió cargos en el ejecutivo y en las disputas por los fondos de coparticipación. Este acuerdo parece formar parte de esa negociación, mientras ambos buscan diferenciarse del gobierno de Axel Kicillof y atacar a la Provincia de Buenos Aires», señaló Barroetaveña.
La referencia a la interna entre las fuerzas políticas de derecha cobra sentido en un contexto donde Milei y La Libertad Avanza han mostrado interés en la Ciudad, bastión tradicional del PRO. Barroetaveña insinuó que el acuerdo entre Macri y Milei podría estar dirigido a consolidar posiciones frente a las próximas elecciones, mientras se libra una disputa por el liderazgo de los sectores conservadores en la capital.
Transporte en la región metropolitana: una política fragmentada
Más allá de las críticas políticas, Barroetaveña también argumentó desde una perspectiva técnica sobre la política de transporte, señalando que un sistema de colectivos fragmentado es perjudicial para la región metropolitana. “En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), 15 millones de personas circulan diariamente, cruzando los límites entre la Ciudad y la Provincia para trabajar o estudiar. Deberíamos tener un sistema de transporte integrado, con una tarifa única, para facilitar la vida de los trabajadores. Lo que se está haciendo va en contra de esa lógica”, explicó.
El legislador cuestionó la fragmentación que implica la transferencia del control de las líneas de colectivos, considerando que la movilidad en una región tan interconectada debería gestionarse de manera coordinada entre los diferentes gobiernos. Además, advirtió que la falta de integración tarifaria y de planificación conjunta podría perjudicar a los usuarios que deben desplazarse entre diferentes jurisdicciones.
Coparticipación y fondos: una disputa que persiste
Otro eje de la controversia se relaciona con los fondos de coparticipación federal. Barroetaveña sugirió que este acuerdo podría implicar un desvío de recursos hacia la Ciudad de Buenos Aires en detrimento del resto de las provincias. «Hubo movimientos en los fondos de coparticipación, y aparentemente se le va a dar a la Ciudad dinero que le venían reclamando, pero quitándoselo a otras provincias», afirmó.
El conflicto por los recursos entre la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires se ha intensificado en los últimos años, con la Ciudad reclamando fondos que considera propios y la Provincia luchando por una redistribución más equitativa de los mismos. Este acuerdo de transporte, en ese sentido, podría estar vinculado a la resolución de estas disputas.
Un desafío para el futuro
La transferencia de las 31 líneas de colectivos es un ejemplo más de cómo la política nacional y las tensiones territoriales afectan decisiones que impactan directamente en la vida cotidiana de los ciudadanos. Aunque Jorge Macri resaltó como positivo el hecho de que la Ciudad pueda ahora decidir sobre aspectos clave del transporte, como las paradas de colectivos y los recorridos, las críticas de la oposición ponen de relieve la necesidad de coordinar estas decisiones con un enfoque metropolitano.
En última instancia, la pregunta que queda es si este movimiento estratégico contribuirá a mejorar el transporte público en la Ciudad o si, por el contrario, profundizará la fragmentación y las desigualdades entre las distintas jurisdicciones del AMBA.
