Persisten los cortes de luz en el AMBA tras el masivo apagón de Año Nuevo

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El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) informó que más de 12.000 usuarios continúan sin suministro eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) luego del apagón masivo registrado el 1 de enero de 2025. Aunque la mayoría de los afectados ha recuperado el servicio, la situación sigue siendo crítica para miles de vecinos en una jornada marcada por el calor y las altas temperaturas.

El impacto del apagón

En su último informe, el ENRE detalló que 12.394 usuarios permanecen sin luz: 8.869 clientes de Edesur y 3.525 de Edenor. Durante el pico de la falla, el apagón dejó sin suministro eléctrico a casi 100.000 usuarios, con Edesur enfrentando la mayor parte de los inconvenientes.

El corte fue atribuido a una falla en Central Puerto, agravada por el fuerte temporal que afectó la región en la madrugada del 1 de enero. Esta combinación de eventos desató interrupciones masivas en el suministro, especialmente en municipios y barrios del AMBA que suelen sufrir recurrentes problemas de infraestructura eléctrica.

La falta de electricidad golpeó con especial dureza a ciertas áreas bajo la jurisdicción de Edesur. Principalmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero también en Municipios como el Almirante Brown, en los barrios de Mármol y Rafael Calzada sufrieron extensos cortes, mientras que en Avellaneda, Villa Domínico fue la zona más perjudicada.

En la Ciudad de Buenos Aires, los apagones afectaron principalmente a los barrios de Retiro, Balvanera, Monte Castro y Nueva Pompeya. Asimismo, localidades del conurbano como Remedios de Escalada en Lanús, Ingeniero Budge y Villa Centenario en Lomas de Zamora, y Ezpeleta y el centro de Quilmes experimentaron prolongadas interrupciones. San Vicente, incluyendo Domselaar, también reportó importantes dificultades.

Esfuerzos de restablecimiento

Si bien las distribuidoras lograron restablecer el servicio a gran parte de los afectados durante las primeras horas, el ritmo de recuperación ha sido desigual. Las empresas atribuyen los retrasos a la magnitud de la falla y al daño causado por el temporal. Sin embargo, la situación ha generado malestar entre los usuarios, quienes critican la falta de inversiones en la infraestructura eléctrica.

El desafío de la red eléctrica

El masivo apagón de Año Nuevo reaviva el debate sobre la capacidad del sistema eléctrico para responder a demandas extraordinarias y eventos climáticos extremos. Las recurrentes interrupciones, sumadas a la demora en la solución de los problemas, destacan la necesidad de inversiones sostenidas en mantenimiento y modernización de las redes.

En tanto, el ENRE continúa monitoreando la situación e instando a las empresas distribuidoras a acelerar las tareas de reparación para garantizar el suministro eléctrico a todos los usuarios.

Una problemática recurrente

El apagón de Año Nuevo se suma a una larga lista de interrupciones que han afectado al AMBA en los últimos años, especialmente durante los meses de verano. Con el aumento de la temperatura y el uso intensivo de aire acondicionado, la red enfrenta presiones crecientes que suelen traducirse en cortes de luz para los vecinos más vulnerables.

La demanda de soluciones estructurales se hace cada vez más urgente en un contexto de creciente malestar social. La pregunta ahora es si las distribuidoras podrán cumplir con las expectativas de los usuarios y del regulador, o si este nuevo apagón será un anticipo de un verano marcado por problemas energéticos.

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