Multitudinaria marcha en defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia

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24 de Marzo

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La Plaza de Mayo volvió a ser el epicentro de la memoria colectiva al cumplirse 49 años del último golpe de Estado en Argentina. Decenas de miles de personas se congregaron para renovar su compromiso con la lucha por los derechos humanos y en repudio a las políticas de desmantelamiento impulsadas por el gobierno de Javier Milei. En un día cargado de simbolismo, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo encabezaron la movilización con el mensaje de que la lucha por la memoria sigue vigente.

Un mensaje de resistencia

Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, alzó la voz ante una multitud que la ovacionó: “Tenemos la fuerza de la historia de nuestro pueblo, y por eso Milei y (Victoria) Villarruel pretenden negar el genocidio y desmantelar las conquistas en materia de Memoria, Verdad y Justicia”. A su lado, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, asintió con firmeza.

El contexto político no fue ajeno a la movilización. El gobierno de La Libertad Avanza intentó instalar su propia narrativa sobre los hechos ocurridos durante la dictadura. En la jornada previa a la marcha, un video protagonizado por el politólogo Agustín Laje buscó reforzar la teoría de los dos demonios, mientras que el vocero presidencial Manuel Adorni anunció la desclasificación de archivos, medida que ya había sido tomada en 2010 por Cristina Fernández de Kirchner. Desde los organismos de derechos humanos, estas acciones fueron interpretadas como intentos de provocación que, sin embargo, no lograron opacar la masiva movilización popular.

Las heridas que siguen abiertas

En la Plaza, la Madre de Plaza de Mayo Elia Espen reiteró un pedido histórico: la apertura total de los archivos del Estado desde 1974 hasta 1983 para esclarecer el destino de los desaparecidos. “Seguimos exigiendo que nos digan dónde están”, clamó.

Estela de Carlotto compartió una noticia alentadora: la restitución de la identidad de dos nietos en los últimos meses, alcanzando un total de 139 casos resueltos. Sin embargo, alertó sobre el desmantelamiento de organismos clave como la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), fundamentales para la búsqueda de los nietos y nietas robados durante la dictadura.

Los efectos de la política de ajuste también se sienten en otras áreas de derechos humanos: los sitios de memoria están en riesgo, la Secretaría de Derechos Humanos ha sido reducida al mínimo y la investigación de archivos del Ministerio de Defensa se encuentra paralizada.

El reclamo por un país más justo

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz y referente del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), denunció la situación crítica que atraviesa el país: “La pobreza, la destrucción de la salud pública, la entrega de los recursos naturales y el agobio sobre la educación pública nos afectan a todos”. Sus palabras fueron respondidas con un cántico unánime de la multitud: “La educación del pueblo no se vende, se defiende”.

Un día de emociones y unidad

Para Cecilia De Vincenti, hija de Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, la jornada tuvo un significado especial. Llegó al escenario con la bandera que lleva los rostros de los desaparecidos y con lágrimas en los ojos declaró: “Están los 30.000 con nosotros”.

Madres como Clara Weinstein y Bella Friszman celebraron la presencia de una nueva generación que toma la posta. “Somos pocas las Madres que quedamos, pero qué felicidad ver a tantos jóvenes que seguirán con nuestra lucha”, expresó Clara con una sonrisa cálida.

Desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Graciela Lois destacó la multitudinaria convocatoria y la posibilidad de manifestarse pacíficamente sin la intervención de las fuerzas de seguridad. Osvaldo Barros, sobreviviente de la ESMA, también valoró la unidad de las organizaciones: “Es un éxito este acto unitario. Es un avance importante para luchar contra Milei”.

La memoria sigue en las calles

Taty Almeida lo sintetizó con una frase que resonó en toda la Plaza: “Estamos demostrando con los hechos, no con las palabras, que un pueblo unido jamás será vencido”. A su alrededor, miles de personas alzaron sus manos, con los dedos en V o los puños cerrados, reafirmando su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.

Como cada 24 de marzo, la Plaza fue testigo de un pueblo que no olvida y que sigue caminando junto a las Madres y Abuelas, manteniendo vivo el reclamo por los 30.000 desaparecidos. ¡Presentes, ahora y siempre!

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