Más de un millón de pesos para no ser pobre en CABA: crece el umbral de ingresos mínimos

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Una familia tipo necesitó en abril $1.167.271 para no ser pobre en la Ciudad de Buenos Aires, según informó el Instituto de Estadística y Censos (Dirección General de Estadística y Censos, DGEyC) porteño. El mismo hogar, para considerarse dentro del sector de clase media, debió superar los $1.840.530.

Los datos surgen del informe mensual del organismo, que mide el costo de las distintas canastas de consumo en base a una tipología de hogar conformada por dos personas adultas económicamente activas y dos menores. El estudio contempla tanto los ingresos requeridos para cubrir necesidades alimentarias básicas, como el acceso a bienes y servicios no alimentarios, con criterios del Sistema de Canastas de Consumo de la Ciudad.

Líneas de indigencia y pobreza: más de $600 mil para cubrir lo básico

En abril de 2025, la línea de indigencia se ubicó en los $630.787,35. Esto significa que los hogares con ingresos por debajo de esa cifra no logran cubrir ni siquiera la Canasta Básica Alimentaria (CBA), compuesta por alimentos esenciales para subsistir. En tanto, la CBA para una familia tipo alcanzó los $697.692, lo que marca una diferencia entre el mínimo de subsistencia y el valor teórico de la canasta.

Por su parte, la línea de pobreza quedó establecida en $1.167.271,04, lo que implicó un incremento del 1,7% respecto del mes anterior. Este umbral refiere a la Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos incluye bienes y servicios indispensables como vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda. Quienes no llegan a este monto son considerados pobres, aunque superen el límite de indigencia.

Clasificación de ingresos: entre la vulnerabilidad y el sector acomodado

El informe también detalla una clasificación más amplia según niveles de ingreso:

  • No pobres vulnerables: ingresos entre $1.167.271,05 y $1.472.424,03. Estos hogares logran cubrir la CBT, pero no alcanzan la Canasta Total (CT), que considera un consumo más diversificado.
  • Sector medio frágil: entre $1.472.424,04 y $1.840.530,04. Son hogares que acceden a la CT, pero sin margen suficiente: no superan 1,25 veces su valor, lo que los vuelve susceptibles a caer en la vulnerabilidad económica ante cualquier imprevisto.
  • Clase media: ingresos entre $1.840.530,05 y $5.889.696,15. Estos hogares superan holgadamente los consumos básicos y mantienen cierta estabilidad, sin llegar a los niveles de acumulación del sector alto.
  • Sector acomodado: desde $5.889.696,16 en adelante, lo que representa cuatro veces o más el valor de la CT. Se trata de los hogares con mayor capacidad adquisitiva en el esquema socioeconómico porteño.

Una radiografía de la desigualdad en ascenso

El relevamiento expone de forma cruda la brecha creciente entre los ingresos de los hogares y el costo de vida en la Ciudad, especialmente en un contexto de alta inflación y ajuste del gasto público. El hecho de que más de un millón de pesos mensuales sea necesario para no ser considerado pobre en la CABA evidencia el proceso de empobrecimiento generalizado que afecta a amplias capas de la población.

Además, las cifras muestran cómo sectores históricamente estables —como la clase media— hoy requieren ingresos millonarios para mantener su posición. Esto no solo dificulta el ascenso social, sino que acentúa la fragilidad económica y la polarización entre extremos del espectro socioeconómico.

Una herramienta clave para el diseño de políticas públicas

Los datos del Sistema de Canastas de Consumo porteño se utilizan tanto para elaborar diagnósticos sociales como para orientar políticas públicas, focalizando la asistencia y los subsidios hacia los sectores más afectados. No obstante, diversas organizaciones sociales y especialistas advierten que la falta de medidas de contención frente al alza sostenida de precios puede dejar a una porción creciente de la población en situación crítica.

Con aumentos constantes y una economía en recesión, los valores actualizados en abril dejan claro que la línea de pobreza se mueve más rápido que los ingresos. Mientras tanto, cada vez son más los hogares que quedan atrapados entre la insuficiencia del ingreso y la imposibilidad de acceder a una vida digna en la Ciudad de Buenos Aires.

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