Las hinchadas de fútbol se suman a las protestas de los jubilados
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Desde hace años, las organizaciones de jubilados se reúnen cada miércoles en el Anexo del Congreso de la Nación para reclamar por una jubilación digna. Sin embargo, en los últimos meses, la situación se ha vuelto más crítica debido al feroz recorte del gobierno de Javier Milei sobre los haberes previsionales y las prestaciones de salud. A esto se suma la represión policial que enfrentan en cada manifestación desde la llegada de Patricia Bullrich al Ministerio de Seguridad.
A pesar de la violencia institucional, los jubilados han persistido en su reclamo, logrando interpelar a distintos sectores de la sociedad. En las últimas semanas, un nuevo y llamativo actor se ha sumado a la protesta: las hinchadas de fútbol. La chispa que encendió este inesperado apoyo fue la viralización de un video en el que varios policías golpeaban a un jubilado identificado como Carlos, quien vestía una remera de Chacarita. La imagen de la brutal represión generó indignación en el ámbito futbolístico y llevó a que, al miércoles siguiente, la hinchada de Chacarita se hiciera presente en la manifestación bajo la consigna de “defender a los abuelos”.
El gesto no pasó desapercibido. Pronto, otras hinchadas, como las de Boca, Ferro, Tigre, Temperley, Nueva Chicago e Independiente, entre otras, se autoconvocaron para sumarse a la movilización de este miércoles, exigiendo la restitución de medicamentos gratuitos, el aumento de los haberes jubilatorios y el fin de la represión. A su vez, diversos sindicatos, entre ellos los del sector del transporte y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), anunciaron su adhesión a la jornada de protesta.
La respuesta del gobierno de Milei: más represión y una nueva resolución
Frente a la creciente movilización, el gobierno de Javier Milei no solo ha mantenido su política de represión sino que ha decidido dar un paso más en la criminalización de la protesta social. En declaraciones a la prensa, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, advirtió: “A los barrabravas les vamos a encontrar una medida especial si comienzan a ir a estas marchas. Ya tenemos el derecho de admisión”.
Pocas horas después, esta amenaza se materializó en la Resolución 321/2025 del Ministerio de Seguridad de la Nación, publicada en el Boletín Oficial. La medida amplía los criterios para la aplicación del derecho de admisión en los estadios de fútbol, incluyendo nuevas causales que exceden el ámbito deportivo y buscan, de manera evidente, restringir la participación de las hinchadas en manifestaciones populares.
La resolución establece que se podrá aplicar el derecho de admisión a cualquier persona que haya sido imputada o condenada por delitos graves, especialmente aquellos que impliquen violencia o alteración del orden público, ya sea en el contexto de un evento futbolístico o en otro tipo de congregaciones. Además, introduce un inciso que permite sancionar a quienes hayan tenido conductas consideradas violentas en manifestaciones o concentraciones en la vía pública.
Otra de las modificaciones relevantes es la inclusión de personas imputadas en causas vinculadas a la Ley 23.737 de drogas en espectáculos deportivos, reforzando el control sobre aquellos que el gobierno considera elementos disruptivos. La normativa entró en vigencia de manera inmediata, por lo que podrá aplicarse a cualquier persona que participe en la manifestación de este miércoles en apoyo a los jubilados.
Un escenario de tensión creciente
La decisión del gobierno de Milei de endurecer su política represiva y criminalizar la protesta social con nuevas herramientas legales marca un punto de inflexión en el conflicto. Mientras los jubilados, las hinchadas y los sindicatos fortalecen su unidad en la calle, la respuesta oficial parece apostar por la confrontación en lugar del diálogo. La jornada de protesta de hoy será clave para medir el nivel de resistencia de los manifestantes y la intensidad de la represión estatal.
Con un escenario de conflictividad social en ascenso, queda en evidencia que la crisis no solo afecta a los sectores más vulnerables, sino que también comienza a despertar solidaridades inesperadas que pueden configurar un nuevo escenario de oposición al gobierno libertario.
