La empatía te la debo
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Las palabras del secretario de Seguridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Kravetz, han desatado una nueva ola de debate en torno a la problemática de las personas en situación de calle en la capital argentina. Sus declaraciones, aunque reflejan la preocupación por un fenómeno social creciente, han generado controversia por su enfoque en las medidas de intervención.
En una entrevista radial, Kravetz hizo hincapié en el aumento alarmante del número de personas sin hogar en la ciudad, señalando cifras que evidencian una realidad preocupante. Sin embargo, sus declaraciones sobre las políticas implementadas por el Gobierno porteño han generado descontento y críticas por parte de algunos sectores de la sociedad.
El funcionario respaldó la estrategia de su gestión de intervenir en el espacio público para «ordenar y limpiar» la ciudad, pero sus afirmaciones sobre la exclusión de quienes rechazan la posibilidad de alojarse en paradores han generado malestar. Para muchos, esta postura parece ignorar las complejas causas que llevan a las personas a vivir en la calle y refuerza estigmas y prejuicios hacia esta población vulnerable.
Las críticas se intensificaron luego de la difusión de un spot publicitario del Gobierno porteño que mostraba imágenes de áreas urbanas antes y después de intervenciones gubernamentales, eliminando visualmente a las personas en situación de calle en la segunda escena. Esta campaña fue interpretada como una muestra de insensibilidad y falta de empatía hacia una realidad social compleja.
La polémica suscitada por las declaraciones de Kravetz y la campaña publicitaria evidencian la profunda división en la sociedad respecto a cómo abordar el problema de las personas sin hogar. Mientras algunos respaldan las medidas de intervención del Gobierno, otros argumentan la necesidad de políticas más inclusivas y humanitarias que aborden las causas estructurales de la falta de vivienda y protejan los derechos de esta población vulnerable.
En este contexto, se hace evidente la urgencia de implementar políticas sociales integrales que garanticen la dignidad y el bienestar de las personas en situación de calle, promoviendo su inclusión social y su acceso a servicios básicos. La sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos han instado al Gobierno a adoptar un enfoque más empático y solidario hacia esta población marginada, reconociendo su derecho a una vida digna y su contribución a la comunidad.
