Jorge Macri celebra la recuperación del espacio público en Once tras el desalojo de manteros
![]()
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, visitó el barrio de Once para inspeccionar los cambios logrados un mes después del operativo de desalojo de los vendedores ambulantes que ocupaban las veredas. Macri, recién llegado de su gira por Europa, destacó que la medida ha tenido un impacto positivo en la seguridad y en la actividad de los comerciantes formales, quienes, según él, ahora pueden trabajar sin la «competencia desleal» que representaban los manteros.
El pasado 4 de octubre, el Gobierno porteño, en coordinación con la División de Investigaciones Especiales de la Policía de la Ciudad, llevó a cabo un importante operativo para retirar a los manteros de la zona, donde más de 600 efectivos realizaron 197 allanamientos simultáneos y decomisaron más de 66 mil productos falsificados, cuyo valor de venta se estima en casi $1.000 millones. Este operativo es parte de una estrategia de ordenamiento que, según Macri, responde a un reclamo persistente de los vecinos.
«La usurpación del espacio público generaba inseguridad, desorden, suciedad y una competencia desleal para los comerciantes. También mucha incomodidad para los vecinos, quienes no podían circular y tenían que convivir con las veredas ocupadas», señaló Macri durante su visita. El jefe de Gobierno destacó que esta acción busca no solo recuperar el orden en las calles, sino también devolver a los vecinos el espacio público y mejorar la calidad de vida en el barrio.
Macri recorrió el área en compañía del ministro de Seguridad, Waldo Wolff, el secretario de Seguridad, Diego Kravetz, y el ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi. También estuvo presente Gloria Llopiz Ortiz, referente de la organización independiente «Buenos Vecinos», la cual ha venido exigiendo el desalojo de los manteros en Once desde hace más de dos años. Para Llopiz Ortiz y muchos vecinos de la zona, la medida representa un alivio y una respuesta a sus demandas por más seguridad y orden.
La recuperación del espacio público también conlleva una promesa de Macri de mantener esta situación a largo plazo. «Nuestro compromiso es el trabajo en conjunto con los vecinos y comerciantes, porque no se trata de venir un día, levantar y que después todo vuelva a ser lo mismo. Eso generó en el pasado mucha frustración en la gente», expresó el mandatario, subrayando que su administración está dispuesta a mantener el control en la zona para evitar que los problemas vuelvan a surgir.
En declaraciones finales, Macri señaló que la política de ordenamiento busca restablecer el respeto a las normas y la convivencia en la ciudad, dejando un mensaje claro contra lo que describió como la “prepotencia” de ciertos líderes sociales, refiriéndose al activista Juan Grabois. «Cuando personajes como Juan Grabois vienen a prepotear, a querer llevarse puesta a la Policía en la Comisaría, son los propios vecinos los que levantan la voz y salen a defender lo de ellos, su barrio», concluyó el jefe de Gobierno, reforzando la importancia de la participación ciudadana en el cuidado del espacio público.
Esta medida, no exenta de polémica, ha abierto un debate sobre el equilibrio entre la protección de los derechos de los comerciantes y vecinos y la situación de los trabajadores informales, quienes argumentan que la venta callejera es su única alternativa económica. En el centro de este dilema están los desafíos de ofrecer soluciones de empleo formal y oportunidades a aquellos que, por distintas razones, recurren a la informalidad. La gestión de Macri enfrenta ahora el reto de sostener el orden en la zona y responder a las críticas de quienes señalan que el desalojo, aunque efectivo en el corto plazo, debe complementarse con políticas sociales que den respuestas integrales.
