Fuerte cruce entre la policía y manteros en Once

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Manteros

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El pasado lunes, en la esquina de Rivadavia y Azcuénaga, un grupo de manteros se vio obligado a manifestarse mediante un corte de calle. ¿La razón? Un reclamo legítimo y urgente: poder ejercer su labor de venta en la vía pública sin el constante hostigamiento de las fuerzas de seguridad de la Ciudad.

Este episodio, que lamentablemente derivó en momentos de tensión entre los manteros y la Policía de la Ciudad, no es un hecho aislado. Es un reflejo de una lucha constante que estos trabajadores informales enfrentan día a día: el derecho a ganarse el sustento sin ser objeto de persecución y violencia institucional.

Es importante entender el contexto en el que se desenvuelven los manteros. En su mayoría migrantes, muchos de ellos enfrentan barreras insalvables para acceder al mercado laboral formal. La venta ambulante se convierte así en una de las pocas opciones disponibles para garantizar la subsistencia de sus familias.

Sin embargo, en lugar de ser reconocidos como emprendedores que buscan dignificar su trabajo, son víctimas de un sistema que los criminaliza y estigmatiza. Sus productos son secuestrados, sus espacios de trabajo constantemente amenazados y su integridad física puesta en peligro en cada enfrentamiento con las autoridades.

Es hora de cambiar esta realidad. La solución no radica en la represión, sino en el diálogo y la búsqueda de alternativas que permitan regularizar su situación laboral sin vulnerar sus derechos fundamentales. Los manteros no son una amenaza, son trabajadores que merecen respeto y apoyo.

Es momento de reconocer su labor y garantizarles un espacio digno para desarrollar su actividad económica. No se trata solo de una cuestión de venta ambulante, sino de justicia social y respeto por la dignidad humana.

La lucha de los manteros es una lucha de todos por un mundo más justo y equitativo. Es hora de estar del lado de aquellos que buscan un futuro mejor para ellos y sus familias, y eso comienza por escuchar y atender sus legítimos reclamos.

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