Eliminan topes a tarifas de internet, celulares y cable: Empresas podrán fijar precios libremente
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El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) ha eliminado todas las regulaciones que limitaban las tarifas de servicios de internet, celulares y cable, permitiendo así que las empresas de telecomunicaciones puedan fijar libremente sus precios. La medida, establecida a través de la Resolución 13/2024, fue publicada en el Boletín Oficial de la República Argentina y lleva la firma del interventor del ENACOM, Juan Martín Ozores.
El Gobierno nacional fundamentó esta decisión en la necesidad de “salvaguardar las reglas que permitan el desarrollo de un mercado en competencia”. La eliminación de los topes tarifarios busca fomentar un entorno competitivo donde las empresas puedan ajustar sus precios según las condiciones del mercado y sus costos operativos.
La resolución 13/2024 deroga varias regulaciones emitidas entre 2020 y 2023, incluyendo:
- Resolución ENACOM N° 1.466/2020
- Resolución N° 27/2021 (ratificada por Resolución ENACOM N° 170/2021)
- Resolución N° 28/2021 (ratificada por Resolución ENACOM N° 163/2021)
- Resolución N° 203/2021
Estas regulaciones establecían límites de entre el 5% y el 10% mensual en el incremento de tarifas para los servicios de telecomunicaciones.
La decisión de ENACOM está alineada con el reciente Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 302/2024, que anuló el anterior DNU 690/2020. Este último había declarado a los servicios de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como “servicios públicos esenciales y estratégicos”, otorgando al ENACOM la facultad de regular sus tarifas. Con la derogación de este DNU, se elimina el carácter de servicio público esencial para los servicios TIC, permitiendo una mayor liberalización en la fijación de precios.
La eliminación de los topes tarifarios podría tener varias implicaciones para los consumidores. Por un lado, las empresas de telecomunicaciones podrían argumentar que la capacidad de ajustar sus tarifas les permitirá mejorar la calidad del servicio e invertir en infraestructuras. Por otro lado, existe la preocupación de que los precios de estos servicios puedan aumentar significativamente, afectando a los usuarios, especialmente a aquellos con menos recursos.
La medida ha generado diversas reacciones entre los actores del sector y los usuarios. Mientras algunos ven en esta decisión una oportunidad para dinamizar el mercado y fomentar la competencia, otros temen que pueda derivar en aumentos desmedidos de las tarifas y una reducción del acceso a servicios esenciales para la población.
El debate sobre la regulación de las tarifas de telecomunicaciones continúa, y será crucial observar cómo evolucionan los precios y la calidad de los servicios en este nuevo contexto de mercado liberalizado.
