Deudores Alimentarios Morosos: Nueva Restricción para Ingresar a Estadios de Fútbol en la Ciudad de Buenos Aires
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A partir del próximo martes, quienes se encuentren registrados como deudores alimentarios morosos tendrán una nueva limitación en su acceso a las actividades recreativas en la Ciudad de Buenos Aires: no podrán ingresar a los estadios de fútbol. Esta medida, que se implementará en el esperado encuentro entre Argentina y Brasil por una nueva fecha de las eliminatorias para el Mundial, marca un paso más en la aplicación de la Ley 6.771, sancionada por la Legislatura porteña en diciembre de 2024.
La nueva normativa establece que las personas que no cumplan con sus obligaciones alimentarias deberán enfrentarse a restricciones en su acceso a eventos de alto concurrencia, como partidos de fútbol, como parte de un esfuerzo por motivar el cumplimiento de sus responsabilidades. La ley busca una solución al creciente problema de los deudores alimentarios morosos, cuya conducta ha generado controversia tanto en el ámbito social como judicial.
Operativo de Control y Primeras Pruebas
El operativo de control para garantizar el cumplimiento de la ley estará a cargo del Comité de Seguridad en el Fútbol de la Ciudad, quien desplegará personal policial en los accesos al estadio para solicitar de manera aleatoria los documentos de identidad (DNI) a los hinchas que intenten ingresar. En caso de que una persona esté registrada en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos, se le impedirá el acceso al estadio y se le labrará un acta. Además, se le indicará que debe regularizar su situación judicial si desea participar de futuros eventos deportivos.
Este procedimiento no es nuevo. La medida tuvo una primera prueba piloto el pasado domingo en el marco de un partido del torneo argentino, entre Boca Juniors y Defensa y Justicia, en el estadio de La Bombonera. Durante ese encuentro, se realizaron controles en los accesos al sector de plateas, donde alrededor de 4.000 hinchas fueron inspeccionados. La experiencia sirvió para ajustar detalles logísticos y garantizar que el operativo sea efectivo para el evento de mayor magnitud que se disputará el martes próximo.
El Contexto Legal y Social de la Medida
La Ley 6.771, sancionada en diciembre de 2024, establece un marco legal que habilita el uso de herramientas de control para fomentar el cumplimiento de las obligaciones alimentarias en la Ciudad de Buenos Aires. Esta medida es parte de una serie de políticas públicas impulsadas por los ministerios de Justicia y Seguridad con el fin de combatir la morosidad alimentaria, un problema que afecta a miles de niños y niñas que no reciben el sustento económico adecuado por parte de uno de sus padres.
En términos sociales, la normativa ha generado un debate. Por un lado, se argumenta que la medida busca proteger los derechos de los menores, priorizando su bienestar y el cumplimiento de los compromisos familiares. Por otro, se cuestiona si la restricción a eventos recreativos como el fútbol puede ser un castigo excesivo o desproporcionado, y si realmente contribuirá a la solución del problema.
¿Un precedente para otras ciudades?
Este tipo de medidas, que combinan el control judicial con el acceso restringido a actividades de entretenimiento, podría ser un modelo replicable en otras ciudades del país. Sin embargo, su implementación y la discusión sobre su efectividad aún están en proceso de evaluación.
Lo que es seguro es que, con la medida de este martes, la Ciudad de Buenos Aires da un paso firme hacia el uso de políticas públicas innovadoras en la lucha contra la morosidad alimentaria, un tema que sigue siendo uno de los más complejos en la justicia familiar argentina.
Conclusión
La medida de restringir el acceso a los estadios de fútbol a los deudores alimentarios morosos abre un nuevo capítulo en la forma en que se pueden aplicar sanciones para garantizar el cumplimiento de las responsabilidades familiares. Si bien aún queda por ver su impacto real, esta acción refleja un intento por parte del gobierno porteño de resolver una problemática que afecta a miles de personas, especialmente a los más vulnerables: los niños que dependen de esos recursos para su bienestar.
