Crece la polémica por el futuro del Puente Ciudad de la Paz: vecinos exigen conservar su estructura original

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La Legislatura porteña debate un pedido de informes mientras avanza una licitación para su eventual demolición

El histórico Puente Ciudad de la Paz – Soler, que conecta los barrios porteños de Palermo, Colegiales y Belgrano, se convirtió en el centro de una controversia urbanística y patrimonial. Mientras AUSA lanzó una licitación para desmontarlo y construir una nueva estructura que habilite el tránsito pesado, vecinos y organizaciones patrimoniales exigen conservar la construcción original, erigida entre 1916 y 1919, por su valor simbólico e identitario.

La legisladora de Confianza Pública, Marina Sol Méndez, presentó en la Legislatura porteña un pedido de informes dirigido al Ejecutivo local, en el que exige conocer detalles del proyecto en marcha. En particular, solicita información sobre la supuesta intención de desmontar el puente actual, los fundamentos técnicos que motivan esa decisión, los costos involucrados y si fue solicitada al Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP) la descatalogación del bien protegido, paso necesario para su eventual remoción.

Un patrimonio centenario en riesgo

Construido por la Compañía de Tranvías Lacroze e inaugurado como pasaje vehicular tras el cierre del sistema de tranvías en 1963, el puente tiene una longitud de 52 metros y forma parte del catálogo oficial de bienes patrimoniales de la Ciudad de Buenos Aires, gracias a su valor histórico, arquitectónico y paisajístico.

Estuvo cerrado desde enero de 2023 por riesgo estructural y reabierto en marzo de 2025, tras una obra de reacondicionamiento que incluyó refuerzos metálicos, reparación de juntas y adecuación de accesos, lo que habilitó nuevamente el tránsito liviano, bicicletas, motos y peatones.

Resulta llamativo que apenas tres meses después de su reapertura, AUSA haya lanzado un llamado a licitación para desmantelar la estructura e instalar una nueva, con capacidad para tránsito pesado”, subrayó Méndez. “Más aún cuando, conforme al Código de Tránsito, ese corredor no forma parte de la red oficial para transporte de camiones”, agregó la legisladora.

Vecinos movilizados y reclamos por transparencia

Según el texto parlamentario, vecinos, ONG, arquitectos y especialistas en conservación patrimonial han manifestado su preocupación por el destino del puente. “Temen que la convocatoria licitatoria haya avanzado sin que se haya concretado legalmente el trámite de descatalogación ante el CAAP”, alertó Méndez.

Vecinos de Belgrano, Colegiales y Palermo se han movilizado y denunciado la falta de participación ciudadana, así como el silencio técnico previo al llamado público”, señala el documento legislativo. Los cuestionamientos también alcanzan la falta de estudios de impacto patrimonial, informes técnicos previos o alternativas consideradas, lo que refuerza el malestar social frente a un proyecto que, advierten, podría modificar significativamente el perfil urbano de la zona.

¿Una obra innecesaria para el tránsito pesado?

Uno de los puntos más conflictivos es la presunta intención del Gobierno porteño de ampliar la estructura para el paso de tránsito pesado, algo que, según el artículo 9.10.5 del Código de Tránsito (Ley 2148), no se encuentra previsto para esa área. Para los vecinos, la justificación técnica para semejante intervención no ha sido ni publicada ni discutida abiertamente, lo que alimenta sospechas sobre la necesidad real de la obra.

Desde el Ejecutivo se limitan, hasta ahora, a señalar que la licitación en curso responde a “criterios de mejora estructural”, aunque no han dado precisiones sobre los estudios técnicos ni sobre el supuesto pedido ante el CAAP para levantar la protección patrimonial del puente.

Una estructura emblemática para la vida barrial

El Puente Ciudad de la Paz es una pieza clave para la conectividad intrabarrial y parte del paisaje urbano que identifica a generaciones de porteños. Su eventual demolición no puede resolverse sin una evaluación técnica seria y un proceso de participación democrática”, concluyó Méndez.

Por lo pronto, el pedido de informes ingresado en la Legislatura podría forzar al Gobierno porteño a transparentar el proyecto, mientras los vecinos organizan nuevas movilizaciones para exigir que el puente, símbolo del patrimonio urbano, no sea reemplazado sin debate ni consenso.

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