CABA, la gran ganadora de las transferencias discrecionales en un contexto de ajuste nacional
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La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), bajo la gestión de Jorge Macri, se ha convertido en la excepción en un panorama de recortes generalizados en las transferencias no automáticas desde el Tesoro Nacional a las provincias. Según un análisis del senador correntino Martín Barrionuevo, las transferencias discrecionales a CABA crecieron un 17% en términos reales durante los primeros once meses de 2024 en comparación con el mismo período de 2023, mientras que en las 23 provincias restantes la caída promedio fue de un alarmante -83%.
El rol clave de la coparticipación y el fallo de la Corte Suprema
El aumento de los fondos para CABA tiene su raíz en dos factores fundamentales: el fallo de la Corte Suprema que ordenó devolver los recursos recortados durante el gobierno de Alberto Fernández y el adicional asignado por el traspaso de las líneas de colectivos. Esto permitió que la Ciudad se posicionara como la única jurisdicción que experimentó un incremento en las transferencias no automáticas, un beneficio exclusivo que contrasta con la tendencia general de ajuste.
En términos generales, las transferencias automáticas y no automáticas a provincias y municipios se contrajeron -19% en términos reales en lo que va del año, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). Mientras que las transferencias automáticas ajustadas por inflación cayeron un -12,6%, las no automáticas se desplomaron un -84,4%, marcando una clara política de ajuste selectivo.
Impacto desigual entre las provincias
El ajuste en las transferencias discrecionales afectó con mayor fuerza a las provincias opositoras al presidente Javier Milei, mientras que las jurisdicciones aliadas sufrieron recortes menos pronunciados. Entre los casos menos desfavorables se encuentran Jujuy (-63%), Santa Cruz y Neuquén (-66% cada una) y Chaco (-74%).
Sin embargo, los promedios no cuentan toda la historia. Hubo picos de transferencias selectivas en ciertas provincias, como el aumento del 333% en octubre y el 300% en noviembre para CABA, mientras que otras jurisdicciones vieron mejoras esporádicas en meses específicos: Jujuy en agosto (+13%), Mendoza en enero (+46%) y junio (+59%), y Neuquén en octubre (+64%).
El contexto político detrás de los números
El crecimiento de los recursos para la Ciudad de Buenos Aires no puede desvincularse del alineamiento político entre la gestión de Jorge Macri y el gobierno nacional liderado por Javier Milei. Estas alianzas políticas han asegurado beneficios financieros para los distritos considerados estratégicos, mientras que el ajuste ha recaído con mayor fuerza sobre las provincias gobernadas por la oposición.
El contraste es aún más evidente al observar los recortes en términos reales para el resto de las jurisdicciones, lo que ha generado tensiones y quejas entre los gobernadores provinciales, quienes denuncian una distribución inequitativa y discrecional de los fondos nacionales.
Un modelo centralista que profundiza las desigualdades
La disparidad en las transferencias no automáticas reaviva el debate sobre el modelo de federalismo en la Argentina. Mientras CABA goza de un trato diferencial, las provincias enfrentan desafíos crecientes para sostener sus economías regionales y sus programas sociales en un contexto de inflación y recortes.
El manejo discrecional de los recursos nacionales, más allá de los aspectos técnicos, refleja una estrategia política que privilegia a ciertos actores mientras debilita la capacidad operativa de otros. Este escenario pone en jaque la equidad fiscal y profundiza las desigualdades entre el centro político-administrativo y las regiones del país.
A medida que se acerca el cierre del año, las preguntas sobre la sostenibilidad de este esquema y su impacto en la cohesión nacional se vuelven cada vez más urgentes.
