Blinkay y el sistema de estacionamiento medido: entre críticas por deficiencias tecnológicas y sospechas de negocios opacos
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Un reciente informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) expuso preocupantes deficiencias en el sistema de estacionamiento medido implementado en la Ciudad, administrado por la empresa Blinkay mediante una aplicación móvil. Las conclusiones del informe, junto con las declaraciones del auditor Lisandro Teszkiewicz, refuerzan las críticas hacia un sistema que, lejos de mejorar la movilidad urbana, pone en riesgo la seguridad de los datos de los usuarios y deja en evidencia falencias de gestión en el ámbito público.
De los parquímetros a Blinkay: una transición cuestionada
El gobierno de la Ciudad, gestionado por el PRO desde hace casi dos décadas, presentó en 2022 la app Blinkay como una solución moderna para reemplazar los tradicionales parquímetros y máquinas expendedoras de tickets. El sistema, que comenzó a operar en barrios como San Telmo, Balvanera y Recoleta, se expandió este año a Puerto Madero, y los espacios tarifados aumentaron de 3.500 a 4.400.
Sin embargo, el informe de la AGCBA subraya que esta transición no estuvo acompañada por los estudios técnicos ni por las garantías de ciberseguridad necesarias para un sistema que gestiona datos sensibles de los usuarios, incluyendo información personal y bancaria.
Deficiencias técnicas y riesgos para los usuarios
La AGCBA señala que Blinkay no cuenta con personal calificado ni políticas adecuadas para garantizar el correcto funcionamiento de la aplicación y la protección de la información de los usuarios. Según el informe:
- No existen planes de recuperación ante desastres ni protocolos de monitoreo que evalúen la calidad y seguridad del sistema.
- No hay un repositorio que registre roles y responsabilidades de los agentes tecnológicos ni evidencia de cumplimiento de la Ley de Protección de Datos Personales.
- Los datos de los usuarios no están protegidos bajo un marco claro de confidencialidad, integridad y privacidad.
Lisandro Teszkiewicz calificó como preocupante la falta de políticas de resguardo de información: «Ni siquiera consta un registro actualizado de la base de datos ni un plan que asegure la continuidad del servicio en caso de fallas».
El trasfondo económico y político del sistema
El auditor también denunció que la gestión del estacionamiento medido, como en casos anteriores de concesiones, prioriza intereses económicos por encima del servicio público. «El contrato con Blinkay es parte de un modelo que transforma cada política pública en un negocio entre amigos del poder», declaró Teszkiewicz.
El sistema de estacionamiento medido, que ya sufrió un incremento del 120% en sus tarifas en septiembre y prevé otro aumento en diciembre, parece replicar un esquema histórico en el cual las concesiones generaban más pérdidas que beneficios para la Ciudad, con cánones irrisorios y beneficios desproporcionados para las empresas adjudicatarias.
Una política pública pendiente
En contraste con las expectativas de avanzar hacia un sistema tecnológico propio y eficiente, el modelo adoptado por el gobierno porteño subraya la falta de planificación y control en la implementación de servicios esenciales. «La tecnología debería estar al servicio de la mejora del tránsito y del transporte para los vecinos, pero lo que nos trajeron es un negocio más para sus socios políticos y económicos», concluyó Teszkiewicz.
Con la expansión del área tarifada y el aumento de las tarifas, el cuestionamiento sobre la transparencia y eficiencia del sistema no solo pone en jaque la legitimidad del actual modelo, sino que también deja en evidencia la necesidad de repensar las prioridades en la gestión pública para garantizar servicios confiables y seguros a los porteños.
